Pay $50/month for 2 active logins. Use my 2 sessions on my own 2 computers in different rooms so that I can move between my computers. Get kicked out of account and password forcibly changed because yOuR aCcOuNt ApPeArS tO bE In UsE bY MoRe ThAn OnE PeRsOn.
Fuck you, @Adobe.
Cuidado con @ZurichSeguros. Tengo con ellos un muy caro seguro de hogar. La semana pasada pasó a mejor vida mi nevera, que tenía unos 12 años. Vista la antigüedad procedí a comprar una nueva. Como se perdieron los alimentos que había dentro, por suerte poco más de 30 €, y el seguro cubre estos daños por avería, procedí a reclamarlos. Les envié la factura de la nueva nevera y foto de los alimentos dañados. Me exigieron un parte de avería que me iba a suponer mínimo 60 € por la visita del técnico, es decir, te exigen palmar 30 € (mínimo) en la operación. Les dije que mandaran ellos un perito. Silencio. 4 días después me dicen que como no hay parte no hay dinero y aquí paz y después gloria. Pues nada, procederemos a estudiar el cambio de seguro, no me gusta que me estafen.
@ribap Obviamente, mucha gente indignada con el juez. La realidad es que esa pena era por un acuerdo entre fiscalía y las partes, y ahí el juez no tiene nada que ver. No digamos cuando se entra en temas mucho mas complejos.
@ribap Pues muchas veces se ve en medios de comunicación, o en boca de contertulios, cosas que no son por desconocimiento, o directamente mala fé. Hace no demasiado, en prensa... "Juez deja libre a dos policías acusados de violación a cambio de un curso de educación sexual".
@Carolalon1 El "Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas" es un comité político. Pueden decir lo que quiera que no tiene ninguna validez jurídica. Y no fue apartado por no "respetar las formas" si no por espiar conversaciones abogado-acusado, es decir, PREVARICACIÓN.
@Tailsnic_Retro Mi experiencia es la contraria. Buscar hoteles en diferentes buscadores, y después ir directamente a la web del hotel para ver el precio que tienen, y casi casi siempre es más caro en la web del hotel.
El cabreo de Ana Pardo de Vera porque han imputado a la directora de la Guardia Civil:
“¡De momento nadie ha demostrado nada! ¡Es que aquí estamos ante investigaciones prospectivas!”
Habría que explicarle a Ana que en fase de instrucción se imputa cuando el juez ve indicios de delito que luego se demostrarán (o no) en un juicio, si es que llega.
Pero debería saberlo porque su hermana está imputada por malversación, cohecho, prevaricación, organización criminal y tráfico de influencias en el Caso Mascarillas.
Vamos, que le pilla de cerca…
El 19 de enero me atendieron en el Servicio de Urgencias del hospital @HUnivValdecilla (HUMV).
Siempre tuve una experiencia excelente en el HUMV: profesionales y medios de primer nivel. Para mí, el hospital es un orgullo colectivo.
Aquella tarde, sin embargo, me atendió una doctora que cometió graves irregularidades.
Yo tenía una brecha sangrante en la cabeza, pero al ver cómo se estaba desarrollando el episodio quise marcharme para que me atendieran en otro sitio.
La doctora, sin embargo, me impidió por la fuerza abandonar el hospital, pues quería que me sometiera a unas pruebas que yo no consentía.
Esta fue una primera irregularidad, pues un paciente tiene derecho al alta voluntaria¹, incluso en contra del criterio del médico. Retenerme contra mi voluntad fue, en mi opinión, una detención ilegal.
Lo peor, sin embargo, estaba por llegar:
La doctora entró al box con varios celadores y enfermeros y me ataron con correas a la camilla. Aquello me resultó absolutamente humillante, y así lo expresé. Me estremezco mientras lo escribo, pero no os imagináis la angustia e indefensión que siento mientras escribo estas líneas.
Tras inmovilizarme de pies y manos yo me negué en redondo a someterme a ninguna prueba y pedí marcharme. La doctora, sin embargo, me amenazó con hacerme las pruebas «por las buenas o por las malas». Yo puse mi teléfono a grabar y respondí que eso era ilegal y que iba a denunciarla.
Un rato después la doctora regresó al box acompañada de una enfermera y dos vigilantes de seguridad. Me dijo que iba a sacarme sangre «sí o sí». Yo repetí que no consentía esa extracción. Entonces se acercó y pude leer su nombre en su uniforme. Lo tengo grabado en el móvil.
Atado de pies y manos no pude evitar, claro, que me extrajeran varios tubos de sangre, mientras yo repetía todo el rato que no consentía aquello y que les iba a denunciar.
Quizá desde fuera no se entienda, pero estoy temblando mientras escribo esto, angustiado y con ganas de llorar. Me tenían inmovilizado y herido y entre cuatro —dos de ellos, vigilantes de seguridad— me forzaron un procedimiento médico. Esto es absolutamente ilegal² y, en mi opinión, un delito de coacciones.
Llevo desde enero teniendo pesadillas con esto, y a veces me despierto de noche gritando, evocando el box, las correas y la doctora. Igual desde fuera no se entiende, pero yo lo viví así y aquello me tiene roto desde entonces.
Yo decía todo el rato —e insisto, está grabado— que me sometería voluntariamente a las pruebas si me soltaba, porque que no accedería estando atado, pues me sentía vejado y humillado. Pero no sirvió de nada, y la doctora me tuvo más de cuatro horas así.
Yo pedía continuamente agua, porque la pérdida de sangre provoca, por lo visto, mucha sed. Me acercaban un vaso de plástico y lo rellenaban muchas veces, porque me moría de sed.
Al cabo de una rato expliqué que necesitaba orinar, pero no me dejaban ir al servicio. Me dijeron, literalmente, «puedes aguantar más».
Un rato después la doctora regresó al box y me entregó una pastilla. Me dijo que me dejaría ir al servicio si me la tomaba. Yo pensé que quería drogarme para que me sometiera a lo que rechazaba y, naturalmente, la tiré a una papelera.
Cuando ya no podía retener la orina más, me trajeron un recipiente para que orinara en él, pero atado de pies y manos a la camilla. Aquello me pareció el colmo de la humillación e indignidad, y así lo expresé. Le dio igual.
Tras varias horas así, la doctora regresó, me pusieron un aparato eléctrico a los pies de la camilla y ordenó que me llevaran a otra estancia. Yo sentí pánico mientras me llevaban y pregunté qué era aquello. Me dijo, literalmente, que no era asunto mío, y que yo hacía demasiadas preguntas.
Ya en la otra estancia la doctora se marchó y me dejó con otro médico. Eso me tranquilizó mucho, porque yo tenía miedo a la doctora que me había atado y amenazado. El nuevo médico era muy amable, me soltó y entonces me sometí voluntariamente a un TAC en la cabeza. Tenía la camisa, el cuello y las manos llenas de sangre (la foto de abajo es después de que me limpiaran la mano).
Ya liberado, me devolvieron al box y vino otro doctor diferente, igualmente muy amable, que me explicó que no había signos de lesión interna y que me suturarían la herida. Accedí.
Al marchar me entregó el informe de alta. Comencé a leerlo y yo no daba crédito a lo que leía: ponía que yo había bebido «una botella de vodka» (¡falso!) y que acudí al hospital por «violencia y agresividad» (¡absolutamente falso!).
Yo creo, aunque no puedo probarlo, que la doctora introdujo esas falsedades tras decirle que la iba a denunciar. Quizá borró su nombre del informe clínico por la misma razón, pues el nombre de los otros médicos sí aparece en él.
Leer las falsedades del informe me dolió tanto como lo vivido en el box. Destruí el papel allí mismo y me fui. Cuando llegué a casa, estaba roto.
Tardé días en procesar todo. Pensé que una forma de repararlo sería explicar al hospital lo sucedido y poner una denuncia formal contra la doctora. Registré un escrito y lo envié al HUMV.
El hospital me contestó dos meses y medio después³. Decían que yo había consentido la extracción de sangre, y no me facilitaron ni la documentación que solicitaba ni la identidad de la doctora. Esto es otra irregularidad⁴.
Me sentí insultado. Estaba convencido de que el HUMV lo investigaría y me ampararía, pero no hicieron nada.
Entonces aprendí que puedo acceder a mi historia clínica digital. La ley dice que el nombre de la doctora y la enfermera tienen que aparecer en ella. ¡Pero ni rastro de ambas! Otra irregularidad⁴.
Revisando mi historia clínica, sin embargo, encontré algo que me hizo literalmente llorar: ¡la doctora había ordenado un test de drogas sobre una muestra de orina que tomó del recipiente que me entregó!
Yo no tenía ni idea de eso. Nunca me sometí voluntariamente a ningún test de nada. Pero ella tomó subrepticiamente una muestra de mi orina y ordenó analizarla sin mi consentimiento y sin informarme. ¡Esto es completamente ilegal!²
Además, ocultó del informe clínico el resultado del test. ¡Si no llego a consultar mi historia clínica, nunca me hubiera enterado! Cuando pienso en todo esto, se me saltan las lágrimas.
El test, naturalmente, dio negativo para todas las sustancias ilegales (yo nunca he consumido ninguna droga).
Una noche, en otra de las pesadillas que recurrentemente tengo, me acordé de que tenía todo registrado en el teléfono y salté de un bote de la cama. ¡Estaba tan traumatizado que me había olvidado!
En las grabaciones tengo el nombre de la doctora, pues lo leí de su uniforme. Entonces lo busqué en el directorio del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, así como en varios colegios territoriales, pero nada. ¡No hay en España ningún médico colegiado con ese nombre, ni otros parecidos que he probado!
Registré entonces (abril) un segundo escrito ante el HUMV. Pero nadie respondió. Envié varios correos electrónicos pidiendo conocer la identidad de la doctora y acceder a la documentación del episodio.
A día de hoy nadie me ha contestado.
Se me ocurrió pedir amparo a la instancia superior, el Servicio Cántabro de Salud. El 28 de abril registré un detallado escrito de ejercicio de derechos en materia de protección de datos personales ante el @SCSalud. Las muestras biológicas —sangre, orina—, son datos personales.
El RGPD dice que el SCS tiene un mes para contestar. Sin embargo, han transcurrido más de dos y no han contestado. Esto es otra irregularidad.⁵
Ante este nuevo incumplimiento del SCS, escribí a su Delegado de Protección de Datos, pero este me remitió de nuevo al SCS.
Entonces se me ocurrió presentar un segundo escrito pidiendo la identidad de los médicos que accedieron a mi historia clínica aquel día, pues en el registro de accesos tiene que estar la identidad de la doctora.
Pero me respondieron que «por protección de datos» no me lo pueden dar. Una ley estatal y otra autonómica me otorgan derecho explícito a conocer la identidad de la doctora que me atendió aquel día⁴. Pero se amparan en la vaga excusa de la protección de datos para vulnerar mi derecho.
Me queda poner una reclamación ante la AEPD. Pero si la estimaran no habría ninguna sanción, pues las Administraciones públicas solo pueden ser apercibidas. No pasa nada.
Tras esta penosa penitencia os podéis imaginar qué confianza me queda ya en el sistema público de salud: ninguna.
Sintiéndome totalmente desamparado, y tras meses de escritos y esperas, llamé por teléfono al HUMV y pedí hablar con el director médico del hospital. Pero me dijeron que no me podían pasar con él. Pedí entonces hablar con el director gerente, y me pasaron con un contestador automático.
Con las tripas revueltas por todo esto, hace más de un mes hice de ellas corazón y acudí al HUMV y me puse frente a la puerta del despacho de la responsable del Servicio de Atención al Usuario hasta que conseguí hablar con ella.
La responsable fue muy amable y me escuchó con atención. Luego me dijo que se interesaría por mi caso y me contestaría «en unos días». Le di aliviado las gracias y volví a casa. Estuve dos días destrozado.
Pero ha transcurrido más de un mes de aquel último cartucho y nadie en el HUMV ni el SCS me ha contestado. Estamos en julio y nadie me dice la identidad o el número de colegiación de la doctora que me atendió en enero. Pronto se irán de vacaciones. Agosto es inhábil en muchos sitios.
A estas alturas, comienzo a sospechar que la doctora que me atendió no está colegiada, lo que sería gravísimo.
Yo reclamo saber la identidad de la doctora para interponer una denuncia contra ella, pero tras cinco meses y pico de gestiones, ni el HUMV ni el SCS contestan mis escritos.
Cada vez que paso por delante del hospital me entran ganas de llorar. Siento miedo y angustia cuando veo a un médico, porque vuelven a mi cabeza aquellas largas horas inmovilizado, herido, amenazado y forzado.
Y cuando he pedido amparo por los cauces formales, siento que se despliega contra mí otra violencia, que es la institucional.
La semana pasada ya no pude más y me empadroné en Bilbao. Yo vivo en Santander, pero a raíz de todo esto empecé a pensar en marcharme de Cantabria, porque cada vez que veo el HUMV o la sanidad cántabra, me rompo por dentro. Cambiando de domicilio puedo usar el sistema vasco de salud, que es diferente.
Hoy, sin embargo, he comprobado que no puedo pedir cita médica ni en la sanidad cántabra ni en la vasca: ninguno de ambos sistemas me reconoce como usuario. Estoy en un limbo.
Escribo esto para pedir auxilio. Y porque ya no me quedan más recursos. He dirigido escritos, realizado llamadas y hablado con todas las personas a mi alcance. Pero el sistema público incumple sus propias normas y conculca mis derechos.
Solo me queda publicar esto y preguntar si tengo algún amigo en el HUMV que, desde dentro, me pueda facilitar la información a que legalmente tengo derecho.
Si es así, en privado le facilitaré el nombre que la doctora portaba en su uniforme.
___
¹ Art. 21 de la Ley 41/2002.
² Art. 8 de la misma ley.
³ La instrucción 1/2008 de la Dirección General
de Ordenación, Inspección y Atención Sanitaria de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Cantabria establece un plazo de un mes.
⁴ Art. 5.1 de la Ley 44/2003, art. 36.1 de la Ley 7/2002 de Cantabria y art. 14.1 de la Ley 41/2002.
⁵ Art 12 del RGPD.
Bueno, pues ya está lo del nuevo arancel de los 3 euros en Correos. Da igual que pagues el IVA en origen con el IOSS, esto va aparte y se paga AL LLEGAR A ESPAÑA. Se puede pagar en la app de Correos en teoría.
https://t.co/DfgwT5q3jT
No, los chicos no necesitan más feminismo.
Esta es una entrevista bastante reveladora de cómo el feminismo institucional no es capaz de realizar ninguna autocrítica. El artículo reconoce que los jóvenes son menos machistas y valoran la igualdad, pero inmediatamente los señala como problema porque no se identifican con el feminismo actual. En lugar de cuestionar si ese rechazo tiene bases legítimas, lo atribuye al “individualismo”, al “feminismo neoliberal” o a falta de pedagogía, sin admitir que parte del malestar masculino proviene de políticas y discursos que los tratan como grupo sospechoso por defecto.
Y la solución es que se necesita más feminismo. Nunca se cuestiona si el propio marco (tratar a los hombres como grupo sospechoso, mantener leyes de violencia de género sesgadas, etc.) está contribuyendo al malestar masculino.
Por poner un ejemplo, en una parte de la entrevista hablan de la discriminación positiva y el entrevistado ni se plantea que la discriminación positiva pueda ser injusta y que sea un error lógico, filosófico, político y moral. Se presenta como una herramienta necesaria para “corregir desigualdades sociales” que los jóvenes simplemente no entienden, y cuyo “coste” (discriminar a los hombres) hay que asumir porque “el feminismo siempre va a resultar incómodo”. Esto ignora que tratar peor a alguien por su sexo es injusto, independientemente de la intención correctora.
Dice esto:
“P. ¿Qué es lo que más rechazan?
R. Las cuotas, la diferencia de trato en temas de violencia de género. Tú puedes decir: Odio a los hombres, pero no puedes decir odio a las mujeres en el discurso público. Esto rechina mucho. La discriminación positiva es una diferenciación de trato para corregir una desigualdad social. Eso requiere mucha pedagogía, está fuera del consenso de la gente. Los resultados siempre se ven a posteriori y hay una parte que el movimiento tiene que asumir como coste, el feminismo siempre va a resultar incómodo. Los chicos que votaban a Vox o al PP decían: “Las políticas feministas me tratan de manera diferenciada y, por tanto, son injustas”.
Por contra, el filósofo sudafricano David Benatar -que no es de Vox-, en el capítulo 6 de su libro The Second Sexism, dedica un análisis riguroso a la discriminación positiva y llega a la conclusión opuesta: la mayoría de las políticas de acción afirmativa basadas en el sexo son, en sí mismas, una forma de discriminación sexista y son inmorales. Benatar acepta solo las medidas que eliminan barreras reales (igualdad de oportunidades) o casos puntuales con preferencia legítima (como una víctima de violencia sexual que prefiere una agente mujer). Fuera de eso, argumenta que tratar a las personas de forma diferente según su sexo -incluso con la intención de “corregir desigualdades”- viola el principio de justicia individual, genera resentimiento, estigmatiza a los beneficiarios y no resuelve las causas profundas. Si reconocemos que discriminar por sexo es malo cuando perjudica a las mujeres, también debe serlo cuando perjudica a los hombres. Asumir que el “coste” de discriminar a los chicos es un precio necesario que hay que pagar es precisamente parte del problema que explica el rechazo juvenil.
Sin embargo, el feminismo institucional da por sentado que la discriminación positiva es buena y moralmente incuestionable. Cualquier voz que la critique es automáticamente tachada de machista, ignorante o “de derechas”, cerrando el debate de raíz. No hay espacio para discutir si es justa, si funciona o si genera nuevas injusticias: “sigamos circulando, aquí no hay nada que ver”. Esa actitud de dogma moral es precisamente lo que alimenta el rechazo de muchos jóvenes.
https://t.co/xxlE2TtZ6B
🚨Como veo mucha desinformación y bulos en relación con la "Ley de los Nietos" os explico qué ha pasado y dónde está el problema.
No es tanto la Ley sino una Instrucción "irregular" de la Dirección General del Ministerio de Justicia.
Luego ya cada uno que piense como considere.
@QuinoWan Estuve muchos años jugando al SSF2 en PC con el teclado, sin ningún tipo de problema y pudiendo hacer cosas imposibles con el stick. Esto es "lo mismo" pero mas molón.
@xurxoexplica@IdafeMartin@julian_quiros@elespanolcom Se queja de que si un día excepcional gana tanto y se le quedan cuatro perras... imagina lo que se le queda cuando gana poco. Pero usted cree que se lleva 3.500 limpios al mes y no es así. Pero nada, que va a resultar que todos los autónomos ganan una pasta...
@AntonioMaestre Entonces si Felipe González piensa lo mismo de la inmigración que los de ultraderecha y Felipe Gonzalez no es ultraderecha quizá no sea un mensaje solo de la ultraderecha y sea sentido común… 🤔😁…. O quizá solo es un poquito de ultraderecha Felipe González… sois patéticos😁
Después de leer la petición de nulidad hecha por la defensa de ZP, y siendo claro que quien de verdad sabe y tiene que decidir es el juez Calama, aquí va mi opinión muy sintética (mucho) al respecto, para quien interese.