Cuando escucho a alguien describirme de una forma tan bonita y amorosa, me hace cuestionarme si realmente me conozco. Gracias por mirarme así, incluso cuando me cuesta a mí hacerlo.
Dios, tú sabes lo que vivo, lo que me preocupa, lo que siento, lo que pienso, lo que me falta y lo que deseo. Tú sabes cuándo lloro, cuándo río, cuándo estoy en soledad. Cuídame, protégeme, anímame a seguir adelante y acompáñame siempre. Amén.
Le acabo de decir a mi mamá que había tenido un muy buen día y me responde: “Gracias a Dios hija, estuve orando por ti”
- Gracias mamá, ese es mi escudo, me tienes blindada. ❤️🩹