Creo que el hombre se puede permitir por un tiempo andar sin destino siempre y cuando, tengas el compromiso firme de no traicionarse a si mismo. Hoy no sé dónde voy a comer mañana, pero sé que no voy a comer en la mesa de los que me humillaron. No es un asunto de falta de perdón, sino de sabiduría. Perdónalos, pero eso no significa convivencia.
Pablo le escribió a los Filipenses lo siguiente: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta. Lo curioso del verbo, es que él habla de extenderse, todavía no de llegar. La meta no estaba clara. Lo que sí estaba clarísimo era el atrás, ese pasado al que renunciaba sin pensarlo mas. La vida espiritual casi siempre se construye así: con un atrás que ya no tiene puerta abierta y un adelante que se va revelando paso a paso.
Las librerías son una cita.
Los museos son una cita.
Los paseos por el parque son una cita.
Pintar y sorber en casa es una cita.
Las siestas son una cita.
Cocinar juntos es una cita.
Las citas no tienen que ser caras cuando el tiempo de calidad es tu lenguaje de amor.