Si muchos supieran el poder de afirmar, de respirar, de agradecer hasta por lo mínimo, de ser amables, de sonreír, de perdonar… todo sería otro cuento.
Te vas a cuestionar mil veces si hay que dejar de ser buena persona, pero vas a seguir siéndolo a pesar de todo, porque al final, son las acciones las que nos definen siempre.