Cuando llegas a tu casa, entras a tu habitación y se te ponen los ojos llorosos porque tienes tantas cosas en la cabeza que no sabes cómo gestionarlas y ya ni sabes qué hacer con tu vida. Es horrible sentirse así.
No tengo ganas ni de estudiar, ni de hacer ejercicio, ni de no comer, ni de comer sano, ni de responder mensajes, ni de fingir demencia, ni de estar feliz, ni de hablar, ni de mejorar, ni de nada