El llanto
En mi habitación, llantos y quejidos por doquier; en cadencia quizás, mas los muros hacen retumbar. Parecen mensajeros de una iracunda tormenta. Desconcertado, ya no sé qué pensar; giro y allí está: el origen de los lloros.
Y súbitamente:
¡Quítate! ¡Me pisas el meñique!
Mi novia.
La suerte conocí la primera vez que a ella vi; desde entonces, trébol alguno ya no requerí, pues su amor conseguí. El único inconveniente fue, que con su pálido vestido de concreto me topé, y bajo él, descubrí que de fino caoba su piel es. Desde entonces, mi novia es.
Una vez, en la medianoche lúgubre de mi hambre, mientras yo cavilaba sobre qué nombre dar a tan sublime bocadillo… susurró mi alma enloquecida. TuTanJamón, me decía. Y jamás podré pensar en otro. 🖤🥪
#IdeasSueltasSinPoe