@pettydey@MvrckCR@AntonioRNaranjo Ya estaba claro que los defensores de las actuaciones caciquiles y mafiosas de este gobierno tienen un nivel lamentable, pero el tuyo con este comentario es de subdesarrollo. Qué pena dais y cuánto daño estáis dejando hacer.
@AntonioRNaranjo Exactamente. No sé qué cosas pasan en una dictadura que no pasen ya en España: modificación de leyes según interesa, colonización de las instituciones, colocación de familiares y amigos del partido, medios de comunicación comprados, periodistas incómodos señalados...
Una pregunta que no dejo de hacerme: ¿qué hubiera pasado si la gente no se hubiera volcado ayudando?
A estas horas, aparte de pueblos llenos de lodo, coches amontonados y basura, la gente estaría matándose literalmente para poder comer y beber.
Nos gobiernan psicópatas.
Las inundaciones de Valencia han provocado numerosos muertos y heridos, además de gravísimas pérdidas materiales de esas que componen el bagaje de toda una vida pero, a pesar de su demostrada capacidad destructiva, la catástrofe no se ha cobrado ni una sola víctima política: ni el Presidente del gobierno, que antes que salvar vidas prefirió desgastar a un rival político, ni ese rival político, cuya inacción demostró su profunda incompetencia, ni la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, responsable última de que las infraestructuras existentes hubieran estado en condiciones y que las inexistentes no lo fueran, se han dado por aludidos y han iniciado una perversa huida hacia adelante consistente en desprestigiar el cargo que ocupan para no tener que desprestigiarse a sí mismos.
O eso es lo que creen porque, ¿cómo no desprestigiarse a sí mismos si utilizan al Estado como parapeto, si demuestran que no les importa dañar la credibilidad de las instituciones a cambio de permanecer unos meses más liderándolas? Durante las riadas, hubo quien arriesgó su vida para rescatar la de otros. Incluso ha habido quien se ha expuesto a serias amenazas para rescatar los cadáveres atrapados entre los escombros y el cenagal. Nuestros políticos, que tanto se esfuerzan por señalar que no todos son iguales, han dado pruebas concluyentes de serlo y de compartir hechuras y madera de antihéroes.
No es fácil dimitir, y mucho menos en estos tiempos de cancelación en los que nos encontramos, con unas redes sociales que, a modo de gran mente pensante y global, no permite el perdón y mucho menos el olvido. Pero tampoco es fácil estudiar y destacar en el mundo laboral, y eso tampoco lo hicieron. A falta de méritos, ¡qué menos que pedirles un poco de dignidad! ¡Qué menos que exigirles que se echen atrás y nos quiten de encima su olor a muerto!
Si no lo entiendo mal, el último coletazo woke-español es defender la cobardía. Huir de Twitter, huir de los amigos que piensan distinto a ti, no ir a sacar barro y ver bien que tus representantes se escondan de la gente.
Imagina que tu vida dependiera de estos señoritos.
Después de The Guardian, el español La Vanguardia anunció hoy que se va de X. Ambos aducen que Musk ha traído desinformación y conspiracionismo. La realidad es que cuando el sesgo y la opacidad en las normas y moderación de Twitter eran progresistas, cuando las cuentas eran suspendidas arbitrariamente (Trump no podía publicar pero si el líder supremo iraní o el dictador Maduro), no protestaban. A diferencia de Facebook o Instagram, X tiene un sistema de verificación de usuarios de la comunidad que mata la desinformación de manera casi instantánea y argumentos, incluyendo cuando la desinformación viene de los grandes medios. Ninguna plataforma ha instaurado un sistema de control tan eficaz.
Otra alegación es que que Musk ha hecho de Twitter una caja de resonancia de la "extrema derecha". Esta aclaración no tiene asidero. A menos que uno se meta en la columna "para ti" que funciona con un algoritmo a medida del usuario y los intereses de Musk, uno ve exactamente las cuentas que sigue. O sea, no hay otra cosa.
Lo que sí está claro es que hay medios tradicionales que ven el peligro que la narrativa escape de sus manos, que sus periodistas sean escrutados y criticados en su trabajo, exponiéndolos. Lo que no toleran es escuchar voces que les desagradas y que a veces son mayoritarias, como las que hicieron a Trump nuevamente presidente. Prefieren seguir en su burbuja ideológica, la cámara de eco que los cortan de la realidad y, lo que es peor, estiman que gente que no piensa como ellos no merecen acceder a su perspectiva. Eso plantea un interrogante muy importante con respecto a lo que entienden por pluralidad de opinión, de quién es un interlocutor válido.
Para la izquierda el problema no es que Errejón fuera un cerdo ególatra, sino el patriarcado y el neoliberalismo. Para la izquierda el problema no es que no se invirtiera en la limpieza de cauces y el control de especies invasoras o que no se ejecutarán planes hidráulicos presupuestados, sino el cambio climático. El mundo occidental ha renunciado a la religión como medio de explicación del mundo, como ecosistema de actuación vital, pero ha tardado muy poco en sustituirlo por un nuevo paganismo consistente en creer que existe un Dios en cada nombre y que basta con invocarlo para no tener que preocuparse por su gestión y, llegado el caso, en la de sus víctimas.
Ante las preguntas de los parlamentarios europeos, Teresa Ribera, la candidata a vicepresidenta de la comisión y principal responsable política del desastre humano que ha supuesto la DANA en Valencia, ha dicho que su función como ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico (fíjense en el poder taumatúrgico de las palabras) es "seguir el flujo del agua", igual que podría haber dicho que su labor se limita a saber por dónde sopla el viento. Esta incompetente máxima ha alcanzado su prominente posición aprovechándose del hábitat generado por media década de inanidad socialista, por una época en la que una generación absurda le ha dedicado sus mejores años (que coinciden con los peores nuestros) a la gestión de su autopropaganda y la conversión del Estado, vía parasitación de las instituciones, en una empresa privada dedicada al saqueo y la redistribución del botín.
El conocimiento es un arma que nos protege frente al mundo, que nos protege ante una naturaleza ciega y cruel a la que un ecologismo absurdo ha concedido el estatus de sagrada. La civilización siempre ha consistido, al menos hasta el acceso al poder de estos iluminados, en la doma de los elementos, en la rectificación de su caos, para provecho de la humanidad. El socialismo, a modo de herejía protestante, busca la disolución de la responsabilidad personal en una responsabilidad colectiva en la que, en teoría, todos nos responsabilizamos de todos pero que, en la práctica, solo ha servido para encumbrar a unos pastores compuestos y dispuestos a decidir, a través de dogmas etéreos, lo que es bueno para el rebaño mientras se aprovecha personalmente de su lana. Habrá aún quien se sorprenda de que, con ellos en el poder, salgamos siempre trasquilados.
Las terminales mediáticas, compinchadas con el poder político, llevan días sosteniendo que la tragedia de Valencia se debe al cambio climático. Hoy mismo Pedro Sánchez ha continuado con el fraude afirmando: «Más de 220 personas han perdido su vida en mi país. El cambio climático mata personas».
Lo cierto es que el cambio climático no ha sido el responsable de paralizar en el año 2021 las obras de adecuación y drenaje del barranco del Poyo.
El cambio climático no ha sido el que pretendía convertir en un parque infantil el nuevo cauce del río Turia porque era una obra franquista que, por cierto, ha salvado de la tragedia a la ciudad de Valencia.
El cambio climático no es el responsable de impedir que se limpien los barrancos.
El cambio climático no fue el que tumbó, en el año 2005, un plan para combatir las riadas en la zona devastada por la DANA con la construcción de una serie de grandes infraestructuras como trasvases y presas.
El cambio climático no ha sido el responsable de enviar solamente al 6’5% de los efectivos disponibles de las Fuerzas Armadas para socorrer a decenas de miles de afectados.
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El cambio climático, en definitiva, no es el responsable de que la tragedia se haya llevado por delante la vida de más de 220 personas y arruinado la de decenas de miles que, a día de hoy, siguen abandonados como perros. Los responsable son toda la cuadrilla de «calentólogos» que paralizaron año tras año las obras y actuaciones que podían haber evitado la tragedia. El cambio climático no mata; la negligencia de nuestros gobernantes siguiendo las delirantes tesis ecologistas sí que lo hace.
El Estado ha fallado, independientemente de quién haya sido el causante dentro de este
Si el Estado es el responsable de alertar, suspender las clases, evitar que los trabajadores vayan a sus puestos de trabajo y, ante una catástrofe, el encargado dentro del Estado no evita esto, entonces el Estado, o una parte del mismo, ha fallado
Estos relatos de los partidos institucionales intentando salvarse el cuello al ver que, después de décadas aumentando sus sueldos, no pueden cumplir la tarea más fundamental de la existencia del Estado, demuestra su desesperación
Como no pueden actuar en la practica, solo les queda intentar engañar a la gente. Mazón y el gobierno central han fallado, sea porque el gobierno central ha confiado demasiado en un incompetente o porque no le quitó la responsabilidad cuando debía. Pero, claramente, el Estado ha fracasado en la gestión de la DANA
Hace un par de décadas, esta tragedia habría servido para impulsar grandes obras hidráulicas en zonas que se inundan de manera cíclica. Ahora se usará para seguir impulsando la agenda subdesarrollista porque nos gobierna una secta destructiva.
Este tío ha perdido el norte por completo, nos está pidiendo que salgamos a las 8 a aplaudir al estado por su increíble actuación ante la DANA. Es un tarado muy peligroso y lo tenemos en el poder.
Los muertos de la DANA en Letur (Castilla-La Mancha) son como los fallecidos en residencias en Aragón: no existen, porque gobernaba el PSOE.
Para la izquierda los muertos sólo son el motivo para manifestarse contra la derecha, no les importan lo más mínimo.