Dios te dio esa maravillosa gracia, de alguna manera te devolvió todo lo bueno que acá fuiste, eras un ser de luz, sin maldad, sin odio, sin resentimiento, jamás hiciste daño a nadie y ni le deseaste el mal a nadie y Dios te recompensó.
El vacío que siento es inexplicable, el dolor y la tristeza es enorme, pero me quedo con que te fuiste sin sufrir, te apagaste y te quedaste dormida como vos querías.