Amigos, os pido que difundáis este mensaje de Fina porque es el deseo de sus padres para que su mensaje perdure cuando ella ya no esté.
Abrazo con todo mi amor a la familia de Fina y a los amigos que han disfrutado de este ángel en la tierra. Rezo a Dios.
2 meses que lleva ahí, los de @Iberia dicen que ni rastro. Los de atención a objetos perdidos mareándome con números de teléfono y direcciones de email, y todo sigue igual, nula la ayuda por parte de Iberia. ¿Podéis darle mg o rt al tweet de arriba a ver si se ponen las pilas?
Hola @Iberia, mi estuche de AirPods Pro 2 está localizado por GPS en vuestra oficina de objetos perdidos desde el 11/11. El formulario que rellené no avanza y el plazo de 2 meses vence en 3 días. No quiero que se destruya algo que sé que tenéis. ¿Podéis ayudarme?
¿Quién podía imaginar que en 2017 se iba a hacer una de las películas más bonitas y mejores del cine de animación?
Lo poco que ha tardado COCO en convertirse en una película para el recuerdo.
‼️MÁXIMA DIFUSIÓN‼️💔 igual que hicimos con Sandra Peña, hoy hacemos pública la foto de Dani Quintana, un niño de 15 años de Almacelles (Lleida) que se quitó la vida recientemente tras sufrir acoso y violencia escolar. Le robaban el material escolar o se lo rompían, le aislaban en el patio a la hora del recreo, le amenazaban a punta de navaja, etc. pero el colegio fue quitándole importancia. Era alumno del Institut Canigó
@inscanigo . Su madre, Marina, así nos lo pide para concienciar a la sociedad y para que la historia de su hijo no caiga en el olvido. Ahora la Inspección educativa @educaciocat responde que el colegio no vio “evidencias claras” de acoso escolar, validando su inacción. Desde nuestra asociación @trencats condenamos esta práctica habitual de la inspección educativa que acaba encubriendo las violencias en las escuelas. La inspección educativa DEBE comprobar y garantizar que los colegios activan TODAS las medidas para proteger a sus alumnos desde el primer aviso, sin excusas ni valoraciones subjetivas. Decir que no hay “evidencias claras” es admitir que NO SE ACTUÓ. Si quieren testigos de los hechos los hay.
Parece ser que solo haciendo público a través de los medios un caso así las familias conseguimos que las consejerías de educación se vean obligadas a señalar la inacción de los centros. Ha pasado con Sandra y también pasó con mi hija Kira. Un niño ha muerto, y no permitiremos que negligencias como esta oculten una realidad que destroza vidas.
Por favor, ayudadnos a dar difusión al caso de Dani. Otro más que se suma al de Kira, Sandra, Daniela, Lucía Alejandro, Laura, Claudia, Óscar, Lucía, Ilan, Adam, Diego, Carla, Alan, Hugo, Alana, Jokin y tantísimas víctimas anónimas de violencia y acoso escolar. No son cifras, son vidas. El acoso escolar mata.
#elacosoescolarmata #StopBullyingForKira
@trencats@elperiodico@europapress@EFEnoticias@igalia@som3cat@beteve@eldiarioes@publico_es@EnBocaDe_Todos@cuatro@telecincoes@elperiodico@el_pais@elmundoes@LaVanguardia@20m@lanuevaespana@lavozdelsures@elespanolcom@RTVE@antena3com@elprogramadear@YAhoraSonsoles@ABC_es@La_SER@laSextaTV@OndaCero_es@elconfidencial@elcomerciodigit@ElHuffPost@elnacionalcat@telemadrid@ondavasca@elmonarac1@rac1@totesmoutv3@HelenaGMelero
Mi hija me pidió que la cambiara de colegio.
Así. Sin lágrimas. Sin enojos. Sin rabia.
Solo se me acercó mientras yo preparaba la cena y dijo despacio:
—“¿Puedo estudiar en otro lugar?”
Le pregunté si había pasado algo.
Me dijo que no.
Le pregunté si no tenía amigas.
Me dijo que no sabía.
Entonces le pregunté si alguien la trataba mal.
Y se quedó callada.
Esa noche no pegué los ojos.
Al día siguiente inventé que tenía que hablar con la directora.
Pero en realidad fui a mirar.
Me quedé en un pasillo y esperé al recreo.
Y ahí la vi.
De pie junto a la verja, con el termo en la mano, mirando al suelo.
Un grupo de niñas pasó y se empujaron entre ellas riéndose.
Un niño le tiró el jugo en la blusa y salió corriendo.
Otra niña le sacó una foto escondida con el celular y la mostró entre risas.
Ella no dijo nada.
Solo apretó los labios.
Como si ya estuviera acostumbrada.
Pero lo que más me dolió no fue eso.
Fue ver que una profesora pasó justo en ese momento.
La miró.
Miró a los otros.
Y siguió caminando como si nada.
Como si mi hija fuera invisible.
Después escribí al colegio.
Les conté lo que ella me había insinuado.
Que en el aula le escondían los cuadernos.
Que en los pasillos le ponían sobrenombres.
Que en el grupo de WhatsApp se burlaban de sus fotos.
Me respondieron con la típica frase:
—“No se preocupe, son cosas de muchachos. Lo estamos manejando.”
Pero no hicieron nada.
Nada.
Esa tarde, al volver a casa, me preguntó bajito:
—“¿Ya lo pensaste?”
Le respondí que sí.
Y que no tenía que volver más a ese colegio.
No preguntó por qué.
Solo dejó su mochila en la esquina y respiró profundo.
Como quien por fin suelta un peso que llevaba cargando sola.
Ahora estudia en otro lugar.
Ni más grande.
Ni más moderno.
Solo más humano.
Donde la miran a los ojos.
Donde la llaman por su nombre.
Y donde no tiene que hacerse pequeña para no ser molestada.
Porque un niño —o una niña— no pide un cambio de colegio por antojo.
Lo pide cuando ya no puede más.
Y lo más desgarrador no es lo que hacen sus compañeros…
sino lo que no hacen los adultos que se supone debían cuidarla.
Y ojalá esto no fuera tan común.
Ojalá no fuera yo una de tantas madres que aprendió demasiado tarde.
Porque hay algo que nunca se olvida:
el día en que tu hija te pide, casi en susurros,
que la saques del único lugar donde debería sentirse protegida.
Historia anónima
En dic. 2004 estuve ingresado en el Hospital Virgen del Rocío (Sevilla). Compartí una noche con un niño con cáncer: juntamos las camas y jugamos como si fuéramos amigos de siempre. Nunca lo olvidé.
El hospital no puede darme datos, pero quizá X haga su magia
@AndexAsociacion
Yo tengo que decir que @natalialacunza es una persona increíble. La conocí en la recepción del hotel en el que trabajaba. Llego tarde, después de un concierto. No solo se esperó en recepción a que todo su equipo hiciera el check in, sino que estuvo conmigo y dos chicas de su
Recuerdo mi tristreza cuando se quemó Notre Dame, no por lo que representa, si no por lo que es. Ayer se quemó la mezquita de Córdoba, patrimonio de la humanidad, y los comentarios dan pena. Es riqueza de España. Que poco patriotas los que tanto presumen de serlo. Ignorantes.