Doctorando Ramón Llull I Prof. Univ Abat Oliba, Ramón Llull, UDG org de empresa y macroeconomía l colaborador diari de girona i el punt avui l emprendedor
Entrevista a José Daniel Barquero i Edgar Nolla sobre una guia que ajuda els municipis a planificar l'aterratge d'inversors.
José Daniel Barquero Cabrero
EDGAR NOLLA SÁNCHEZ
https://t.co/hutLhvz2M7
https://t.co/yDHQbPhiME
Si cent gossos competeixen per noranta-cinc ossos, el problema no és només córrer més. És entendre per què falten ossos, qui els reparteix i com preparem millor els qui han de competir.
Avui en @DiarideGirona supplament Actius, faig una reflexió sobre talent, mèrit, formació, oportunitats i territori.
#Economia #Talent #Formació #Territori #Ocupació
Avui a @elpuntavui , entrevista de @MunozFrancesc amb @JD_Barquero i Edgar Nolla (un servidor) sobre municipis, inversió i autosuficiència.
Connectivitat, energia, sòl industrial i governança. No es tracta d’esperar el mannà, sinó de construir una estratègia pròpia, coherent i ben executada.
#Girona #Economia #Municipis #Inversió #Governança
Gran article de @MunozFrancesc@leconomic. Quan l’economia s’explica amb context, criteri i mirada de país, deixa de ser només una successió de dades i es converteix en una eina per entendre millor.
Marques líders del comerç tradicional passen a l’ofensiva després d’anys de desorientació per l’ascens de les plataformes digitals
@Esade@EADABusiness@UPF@CocaColaEP@jorgemas_RETAIL
https://t.co/gyNCJTtUAV
Avui hem tornat a col·laborar amb @radioestel, a El Matí a Ràdio Estel amb @merce_raga, dins l’espai de Banc Sabadell / Els comptes clars.
Hem parlat de la primera pujada dels tipus d’interès que prepara el Banc Central Europeu en gairebé tres anys: què pot significar per a famílies, empreses, estalviadors i hipotecats.
Gràcies, per la confiança.
SpaceX y la OPV que no vende acciones: vende futuro
SpaceX acaba de lograr la mayor salida a bolsa de la historia: US$75.000 millones recaudados, 555,6 millones de acciones colocadas a US$135 cada una y una valoración cercana a US$1,77 billones.
La cifra impresiona. Pero el verdadero titular no está solo en el tamaño de la operación. Está en lo que el mercado está dispuesto a comprar.
No compra únicamente cohetes.
No compra solo satélites.
No compra Starlink como quien compra una teleco con antenas en órbita.
Compra una promesa: que el espacio deje de ser ciencia ficción institucional y se convierta en infraestructura económica. Comunicaciones, defensa, datos, logística orbital, contratos públicos, inteligencia artificial, exploración y, por supuesto, esa épica marciana que Elon Musk maneja mejor que nadie.
Ahora bien, conviene no confundir grandeza narrativa con ausencia de riesgo.
Una valoración de esta magnitud exige una ejecución casi quirúrgica durante años. Cualquier retraso, tensión regulatoria, dependencia excesiva de contratos públicos o decepción en Starlink puede pasar factura. En una OPV así, el entusiasmo no cotiza barato: viene incluido en el precio.
SpaceX entra en bolsa como una empresa, sí. Pero también como símbolo de una nueva frontera del capitalismo tecnológico: compañías que ya no prometen dominar un mercado, sino redibujar el mapa entero.
La pregunta para el inversor no es si SpaceX es extraordinaria. Probablemente lo es…. o no.
La cuestión es más sobria: cuánto futuro cabe razonablemente dentro de US$1,77 billones sin que el mercado empiece a confundir ambición con gravedad cero.
#SpaceX #IPO #Bolsa #Mercados #Inversión #Tecnología #Starlink #ElonMusk #SantiDelRiesgo
Los Knicks están a un partido de ser campeones después de 53 años. No soy precisamente un forofo del básquet, pero sí de Nueva York.
Vamos, Knicks. 🧡💙 #NewYorkKnicks
Ayer Cataluña realizó una auténtica maravilla.
No solo una presentación bonita.
No solo una puesta en escena cuidada.
No solo tecnología bien aplicada.
Algo más.
Ayer Cataluña enseñó una declaración de intenciones.
La Sagrada Familia apareció como símbolo de lo que Cataluña puede volver a ser cuando conecta con su mejor versión: cultura, innovación, técnica, belleza, oficio, ambición y mirada al mundo.
Porque la Sagrada Familia no es solo una postal.
Es una obra de largo plazo.
Una construcción colectiva.
Una combinación de talento, paciencia, precisión y futuro.
Y eso es exactamente lo que Cataluña necesita proyectar otra vez.
Una Cataluña que no viva únicamente de su historia, sino que la convierta en proyecto. Una Cataluña que una tradición y modernidad, empresa y cultura, tecnología y sensibilidad, identidad y apertura europea.
España necesita esa Cataluña.
Una Cataluña fuerte, industrial, innovadora, exportadora y culturalmente ambiciosa. Pero también una Cataluña capaz de convertir esa fuerza en buenos empleos, oportunidades, formación, barrios vivos, empresas medianas sólidas y prosperidad compartida.
La presentación de ayer fue importante porque no hablaba solo de imagen. Hablaba de dirección.
De volver a fabricar modernidad.
De recordar que las grandes obras no se improvisan. Se piensan, se financian, se corrigen y se sostienen durante generaciones.
Cataluña tiene talento para hacerlo.
Y cuando Cataluña se activa de verdad, España avanza.
No por imposición.
No por nostalgia.
Por pura lógica económica, cultural y europea.
Ayer vimos una pista de lo que Cataluña puede ser si se toma en serio su futuro.
Ayer Cataluña realizó una auténtica maravilla.
No solo una presentación bonita.
No solo una puesta en escena cuidada.
No solo tecnología bien aplicada.
Algo más.
Ayer Cataluña enseñó una declaración de intenciones.
La Sagrada Familia apareció como símbolo de lo que Cataluña puede volver a ser cuando conecta con su mejor versión: cultura, innovación, técnica, belleza, oficio, ambición y mirada al mundo.
Porque la Sagrada Familia no es solo una postal.
Es una obra de largo plazo.
Una construcción colectiva.
Una combinación de talento, paciencia, precisión y futuro.
Y eso es exactamente lo que Cataluña necesita proyectar otra vez.
Una Cataluña que no viva únicamente de su historia, sino que la convierta en proyecto. Una Cataluña que una tradición y modernidad, empresa y cultura, tecnología y sensibilidad, identidad y apertura europea.
España necesita esa Cataluña.
Una Cataluña fuerte, industrial, innovadora, exportadora y culturalmente ambiciosa. Pero también una Cataluña capaz de convertir esa fuerza en buenos empleos, oportunidades, formación, barrios vivos, empresas medianas sólidas y prosperidad compartida.
La presentación de ayer fue importante porque no hablaba solo de imagen. Hablaba de dirección.
De volver a fabricar modernidad.
De recordar que las grandes obras no se improvisan. Se piensan, se financian, se corrigen y se sostienen durante generaciones.
Cataluña tiene talento para hacerlo.
Y cuando Cataluña se activa de verdad, España avanza.
No por imposición.
No por nostalgia.
Por pura lógica económica, cultural y europea.
Ayer vimos una pista de lo que Cataluña puede ser si se toma en serio su futuro.
Ayer Cataluña realizó una auténtica maravilla.
No solo una presentación bonita.
No solo una puesta en escena cuidada.
No solo tecnología bien aplicada.
Algo más.
Ayer Cataluña enseñó una declaración de intenciones.
La Sagrada Familia apareció como símbolo de lo que Cataluña puede volver a ser cuando conecta con su mejor versión: cultura, innovación, técnica, belleza, oficio, ambición y mirada al mundo.
Porque la Sagrada Familia no es solo una postal.
Es una obra de largo plazo.
Una construcción colectiva.
Una combinación de talento, paciencia, precisión y futuro.
Y eso es exactamente lo que Cataluña necesita proyectar otra vez.
Una Cataluña que no viva únicamente de su historia, sino que la convierta en proyecto. Una Cataluña que una tradición y modernidad, empresa y cultura, tecnología y sensibilidad, identidad y apertura europea.
España necesita esa Cataluña.
Una Cataluña fuerte, industrial, innovadora, exportadora y culturalmente ambiciosa. Pero también una Cataluña capaz de convertir esa fuerza en buenos empleos, oportunidades, formación, barrios vivos, empresas medianas sólidas y prosperidad compartida.
La presentación de ayer fue importante porque no hablaba solo de imagen. Hablaba de dirección.
De volver a fabricar modernidad.
De recordar que las grandes obras no se improvisan. Se piensan, se financian, se corrigen y se sostienen durante generaciones.
Cataluña tiene talento para hacerlo.
Y cuando Cataluña se activa de verdad, España avanza.
No por imposición.
No por nostalgia.
Por pura lógica económica, cultural y europea.
Ayer vimos una pista de lo que Cataluña puede ser si se toma en serio su futuro.
Ayer Cataluña realizó una auténtica maravilla.
No solo una presentación bonita.
No solo una puesta en escena cuidada.
No solo tecnología bien aplicada.
Algo más.
Ayer Cataluña enseñó una declaración de intenciones.
La Sagrada Familia apareció como símbolo de lo que Cataluña puede volver a ser cuando conecta con su mejor versión: cultura, innovación, técnica, belleza, oficio, ambición y mirada al mundo.
Porque la Sagrada Familia no es solo una postal.
Es una obra de largo plazo.
Una construcción colectiva.
Una combinación de talento, paciencia, precisión y futuro.
Y eso es exactamente lo que Cataluña necesita proyectar otra vez.
Una Cataluña que no viva únicamente de su historia, sino que la convierta en proyecto. Una Cataluña que una tradición y modernidad, empresa y cultura, tecnología y sensibilidad, identidad y apertura europea.
España necesita esa Cataluña.
Una Cataluña fuerte, industrial, innovadora, exportadora y culturalmente ambiciosa. Pero también una Cataluña capaz de convertir esa fuerza en buenos empleos, oportunidades, formación, barrios vivos, empresas medianas sólidas y prosperidad compartida.
La presentación de ayer fue importante porque no hablaba solo de imagen. Hablaba de dirección.
De volver a fabricar modernidad.
De recordar que las grandes obras no se improvisan. Se piensan, se financian, se corrigen y se sostienen durante generaciones.
Cataluña tiene talento para hacerlo.
Y cuando Cataluña se activa de verdad, España avanza.
No por imposición.
No por nostalgia.
Por pura lógica económica, cultural y europea.
Ayer vimos una pista de lo que Cataluña puede ser si se toma en serio su futuro.
Ahir Catalunya va fer una autèntica meravella.
No només per la presentació, sinó pel que representava: tecnologia, innovació, cultura, estètica, talent i una declaració d’intencions sobre allò que Catalunya pot tornar a ser.
La Sagrada Família no hi apareixia com una postal turística, sinó com un símbol d’ambició col·lectiva: una obra que uneix tècnica, bellesa, paciència històrica i mirada universal.
Això és el que necessita Catalunya: que torni a fabricar modernitat, que empenyi, que innovi i que converteixi la seva força cultural i productiva en futur compartit.
Quan Catalunya està a l’altura de la seva millor versió, tothom avança.
No tota inversió pública és despesa.
El criteri no hauria de ser si l’acte és religiós, esportiu, cultural o tecnològic. El criteri és si genera activitat, ocupació, retorn fiscal, projecció i benefici col·lectiu.
La taxa turística existeix per això: per reinvertir part de l’activitat turística en accions que ordenin, projectin i retornin valor a la ciutat i al país.
Naturalment cal transparència, proporcionalitat i auditoria posterior. Però no hi ha retorn sense inversió. I una política pública adulta ha de saber distingir entre gastar i invertir.
Molt orgullosos d’incorporar José Daniel Barquero Cabrero al Consell Assessor de la Catalunya Business School.
La seva trajectòria acadèmica, empresarial i institucional aporta una mirada de gran valor per seguir construint programes connectats amb les necessitats reals del món directiu.
Una escola que vol formar els líders del futur ha d’escoltar els referents del present.
#CBS #CatalunyaBusinessSchool #UdG #ConsellAssessor #MBA
https://t.co/DmmYLRNYg3
Me alegra compartir que en las últimas semanas se han publicado tres trabajos conectados por una misma línea de investigación aplicada: cómo pueden los municipios atraer inversión, estructurar proyectos financiables y construir credibilidad económica ante empresas, bancos e inversores institucionales.
Por un lado, han sido publicados en MPRA – Munich Personal RePEc Archive, repositorio académico internacional vinculado a la University Library of Munich, dos trabajos sobre inversión municipal y gobernanza local:
“El triángulo municipal de inversión: gobernanza, cultura productiva y ecosistema empresarial como activos para atraer capital”
y
“Municipios financiables: bancabilidad real, gobernanza local y estructuración de proyectos municipales para atraer capital institucional”
La publicación en MPRA permite situar esta línea de trabajo en un repositorio académico internacional de referencia para la difusión de investigación económica, working papers y documentos de economía aplicada. No es solo visibilidad: es también una forma de ordenar, fechar y proyectar una agenda de investigación sobre un tema que será cada vez más relevante.
A ello se suma la publicación en Harvard Deusto Business Review del estudio/artículo:
“¿En qué municipio invertir? Guía para evaluar su atractivo empresarial”
publicado junto a José Daniel Barquero, donde trasladamos esta reflexión al ámbito de la empresa, la estrategia y la toma de decisiones de inversión.
La tesis de fondo es sencilla, aunque sus implicaciones son profundas: los municipios ya no compiten únicamente por habitantes, turistas, equipamientos o empresas. Cada vez competirán más por capital. Y el capital —bancario, institucional, público-privado o privado— no se mueve solo por buenas intenciones. Se mueve por confianza, estructura, gobernanza, seguridad jurídica y capacidad real de ejecución.
Un municipio puede tener suelo, ubicación y voluntad política. Pero eso no basta. Para atraer inversión necesita algo más difícil de improvisar: una narrativa económica creíble, proyectos bien estructurados, instituciones solventes y un ecosistema productivo capaz de sostener crecimiento.
Estos trabajos intentan aportar un marco para pensar esa transición: del municipio que “pide recursos” al municipio que diseña proyectos sólidos, medibles y financiables.
La promoción económica local del siglo XXI no puede limitarse a inaugurar polígonos, presentar catálogos o confiar en la buena voluntad presupuestaria. Necesita método, lenguaje financiero y una mirada más sofisticada sobre cómo se construye credibilidad territorial.
Y la credibilidad, también en política municipal, cotiza.
#MPRA #HarvardDeusto #EconomíaAplicada #GobernanzaLocal #Municipios #Inversión #DesarrolloTerritorial #Financiación #CapitalInstitucional #EconomíaLocal #PolíticaMunicipal
https://t.co/ga4DWxgF3l
https://t.co/EFRNko9Yhu
https://t.co/nV6arxHRZf
Molt agraït al @DiarideGirona@PrensaIberica i al suplement Actius per publicar el meu article “L’economia corre i la butxaca arriba tard”.
Hi reflexiono sobre una paradoxa que veiem massa sovint: l’economia pot créixer, les empreses poden facturar més, la productivitat pot millorar… i, tanmateix, moltes famílies continuen tenint la sensació que el salari no arriba al mateix ritme que la vida.
El progrés econòmic no es mesura només en grans xifres, en titulars optimistes o en percentatges de PIB. També es mesura en la capacitat d’arribar a final de mes, de viure amb una mica més de tranquil·litat i de sentir que l’esforç diari té retorn.
Sense activitat econòmica, sense empreses, sense innovació i sense ocupació, no hi ha salaris bons que durin gaire. Però el creixement, per si sol, tampoc garanteix benestar. Cal que la productivitat, la inversió i la modernització acabin traduint-se en millors condicions de vida.
Gràcies a Actius per obrir espais de reflexió econòmica amb mirada territorial, empresarial i social.
#Economia #Empresa #Productivitat #Salaris #Girona #DiariDeGirona #Actius #Macroeconomia
Más allá de la simpatía o antipatía política que pueda despertar, hay algo que conviene observar con calma: cuando un dirigente repite una y otra vez que las elecciones son un fraude, y cuando ante una pregunta legítima responde llamando corrupta a una periodista, ya no estamos solo ante una discusión electoral.
Estamos ante un problema institucional.
El lenguaje nunca es inocente. Primero se desacredita el resultado. Luego al árbitro. Después a quien pregunta. Y, poco a poco, se va instalando la idea de que solo una victoria propia es democrática y cualquier derrota es sospechosa.
Eso no significa que sepamos exactamente qué va a pasar. Pero sí indica que algo no va bien. Porque cuando la política deja de aceptar la posibilidad de perder, la democracia empieza a entrar en una zona peligrosa.
La prensa puede equivocarse. Los sistemas electorales pueden y deben auditarse. Las instituciones no son perfectas. Pero convertir cada pregunta incómoda —perdón, cada pregunta seria— en una conspiración y cada periodista en enemigo público no fortalece la democracia. La debilita.
Y quizá ahí está la señal más preocupante: no en una frase concreta, sino en la repetición. En la preparación del terreno. En esa forma de hablar que convierte la desconfianza en método político.
Algo está pasando.
O algo se está preparando.