¿Entonces todo el mundo es un dolor de huevos? Bellingham tiene problemas con un montón de jugadores, compañeros de los clubes en los que ha jugado y hasta con árbitros, lo han echado por actitudes de mierda y también lo han sancionado con fechas de suspensión por malas actitudes. Tiene la mecha cortísima, no sabe perder, es provocador y encima se pone agresivo, cuando las cosas no le salen como quiere, aparecen los insultos, los empujones y las patadas, pero claro, el problema siempre son los demás.