Y al final del día sigo siendo una persona sensible que analiza cada palabra y cada acción, que se guarda todo y se ahoga en sus propios sentimientos y pensamientos.
Mi baile inolvidable fui yo, porque incluso atravesando el caos, con la mente cansada, y el alma rota, seguí avanzando. Y hoy, sin miedo a lo que venga, seguiré bailando en mi historia.
me lo tomo personal, porque a esta edad uno ya sabe lo que hace, con quién lo hace y por qué. No hay excusas, los actos hablan solos y no tengo por qué minimizar nada.