La realidad no es el suelo firme que pisas, sino una película proyectada sobre el humo de una fogata.
Corres hacia esa niebla y cierras el puño con fuerza para adueñarte de los recuerdos, pero al abrir la mano solo queda el vacío y el olor a ceniza.
Si todo se deshace como granos de arena, significa que no eres una espectadora sentada en el cine: eres la luz que cruza el aire. Sufres al intentar abrazar el humo, olvidando que la película solo existe mientras tu fuego siga encendido. Despertar no es morir; es apagar el proyector para ver que la noche siempre estuvo limpia. ✨