Y que al día de hoy nisiquiera tenga muy claro lo que siento, pero sé y tengo certeza de que no es algo que se llevará el viento, el tiempo o la distancia...
29 de agosto.
Un día despiertas
y el corazón está tranquilo,
nada duele,
nada angustia,
nada grita.
Entonces ya fue,
ya acabo,
volviste.
— Rafael Cabaliere