—Se imaginó que traía alguna sorpresa para él, pero, no una tan significativa. Se había quedado contemplándola, abstraído en la agradable sensación del beso y reaccionó después de identificar de qué se trataba.
Vio sus manos llenas de tierra y tuvo que agacharse a lavárselas >
—Todavía sosteniendo lo que traía con una mano detrás de su espalda, la otra posó sobre su hombro, poniéndose de puntillas para poder dejar un beso sobre su mejilla.—
Quería esperar hasta la cena, pero no creo que me sea posible.—Se notaba el entusiasmo en su >
< con la cubeta que usaba para las plantas. Fue después que pudo tomar la tela e inspeccionar el bordado—.
Tú siempre tan detallista... es precioso.
—Se inclinó y volvió a apegar los labios a los de su compañera—.
¿Crees que pueda aprender a bordar tan bien como tú? No >
< hacerlo ella sola.
En el primero, sobre la seda, había bordado un ratoncito.
La mirada regresó sobre el rostro ajeno, poniendo toda la atención en sus reacciones.—
—Se sacudió la tierra y se levantó sin pensarlo dos veces. Estaba tan concentrado que no reparó en el tiempo que había pasado—.
Me vendría de maravilla, es un momento perfecto.
—Sonrió y se detuvo frente a ella. Ladeó la cabeza, como pregunta silenciosa sobre >
—No quiere molestarlo, porque sabe que se esfuerza mucho. Pero, no cree que pueda esconderlo por mucho tiempo.—
¿Quieres tomar un descanso?…—Se acercó un cuidado, parecía esconder algo detrás de su espalda.—