Me parece medio tramposa la idea de que “el feminismo no supo interpelar a los varones”. En su momento más fuerte, el feminismo argentino estaba lleno de chicas de 16, 18, 20 años descubriendo una identidad política que les hablaba directo a la vida. Pedirles que, además de organizar su propio dolor, fueran responsables de traducírselo amablemente a los varones es bastante cómodo.
Está bien usar ropa un poco gastada, no cambiar de teléfono, comprar cosas de segunda mano, vivir en un hogar sencillo, en una casa pequeña. Elegir la paz en lugar de la ostentación. Está bien vivir una vida sencilla.
(Lo de Instagram se está volviendo insufrible)
Se creen un partidazo solo porque madrugan para ir a trabajar y pueden comprar cosas materiales. Pero no saben comunicarse, no saben canalizar sus emociones, no ofrecen paz y se niegan a sanar sus traumas ofreciendo silencios como castigo.