Hace tres días hice la siguiente pregunta: ¿Peinan alguna vez a esa niñita? Y luego escribí: Lo que no se enseña de niña no se aprende de grande.
Era evidente que me refería a los padres, tanto por el poco esmero en presentar a la chiquita permanentemente despeinada como por la enseñanza desde pequeña de ciertos hábitos de cuidado personal.
Eso bastó para desatar corrientes de insultos, groserías, bajezas, amenazas de funa y hasta de muerte.
Mostraron fotos de mi hija, me atacaron por mi religión, publicaron una foto donde aparezco con la futura primera dama, fotos con otras personas y de una corporación a la que pertenezco.
Es evidente que entre esas personas había demasiados que manejan información detallada de una ciudadana común (yo), a la que supongo tienen acceso muy pocos en Chile.
Es triste constatar que en Chile haya tantas personas sin modales, sin entender lo que leen, tan dispuestas a afirmar que alguien dijo lo que no dijo.
Solo digo que no le tengo miedo a nada ni a nadie, que tengo el carácter suficiente para llevar a los tribunales a quien me injurie, calumnie o amenace de muerte o de otro tipo de daño.
Seguiré opinando todo lo que desee; nunca he vulnerado el derecho a la libertad de expresión que a todos nos asiste, dentro de los márgenes establecidos por la ley.
#Despeinada