Quiero el cielo, no quiero demostrar que soy distinto, que soy especial, un súper yo. Eso es el infierno, ese intento de superar el yo. Deseo simplemente amar.
No hay nada que temer. En el presente está todo unido y sin conflicto. Los pensamientos que te cuentan problemas y luego los ves reflejados son simples distorsiones que puedes descartar para por fin Verte y vernos ahora.
La firme voluntad de ser libre y trascender todo miedo, es el motor que te lanza a cruzar toda experiencia con la convicción de que el resultado infalible es libertad. Tu voluntad se hace.