Yo soy Pedro Sánchez y publico este tuit tal cual: “Acepto si Feijóo dice sí a la entrevista con Silvia Intxaurrondo. ¿Quién es ahora el cobarde? PUAJAJAJAJAJJA”
Se está criticando a saco a Pedro Sánchez por no ir a la entrevista de Jordi Wild (creador de contenido) en su podcast y cero a Feijóo y Abascal por negarse a ser entrevistados por Silvia Intxaurrondo (periodista) en televisión española
El mundo al revés
El patrimonio de las 500 personas más ricas de Francia en 2009 era de 194 000 millones, lo que representaba entonces el 10 % del PIB.
Hoy es suyo el 45 % del PIB.
Casi la mitad de toda la riqueza de un país de 70M de personas la acaparan 500.
Pero lo "insostenible" es lo tuyo.
Flavio Bolsonaro: “Lula, ¿me puede explicar por qué el 73% de los presos votó por usted?”.
Lula: “Si fuera por mi que me vote el 100% incluido tu papá”.
No puedo parar de reírme.
Cada minuto me da más asco la derecha y su puto rollo trumpista malista y ese me río de que se muera una señora desahuciada y, jaja, los rojos no se lavan. Han caído en un abismo y te dicen que el mundo irá mejor si todos somos un trozo de mierda. Pues no.
Pedro y Begoña parecen una pareja de Hollywood de los años 50. Cary Grant y Grace Kelly, pero españoles.
El peso de lo clásico en un mundo extraño. Es curioso que sea en la izquierda «progre» donde se produzca esa imagen tradicional (y nostálgica). Y más todavía sabiendo que han sido los jueces y periodistas los que le han dado autenticidad, como un beso épico y romántico en medio del acoso más atroz.
Tremendo hito de campaña.
Llevan meses intentando destrozar a Pedro Sánchez y a Begoña Gómez en lo personal porque son incapaces de ganarles en lo político.
Han ido a por su familia de la forma más sucia posible, pero la jugada les ha salido completamente al revés.
Ese "te quiero" de Sánchez en mitad del mitin es un golpe sobre la mesa contra los que quieren deshumanizarlo todo. Y ver a Begoña subir al escenario con esa fuerza, después de la campaña de acoso que lleva encima, es brutal.
No los van a romper.
Frente al fango y al rencor de la oposición, ellos responden con humanidad y con la cabeza bien alta.
Una complicidad que sus rivales, por mucho que lo intenten, jamás van a entender.
Una mujer con 20 semanas de embarazo y un feto con malformaciones, obligada a peregrinar de hospital en hospital para ejercer su derecho al aborto.
La objeción de conciencia no puede estar por encima de los derechos de las mujeres.
La sanidad pública debe garantizarlos