Es curioso cómo pasamos años persiguiendo el éxito profesional, hasta que un día nos damos cuenta de que el verdadero lujo siempre fue otro: una vida tranquila, un buen café, comida hecha en casa y el privilegio de no tener que correr a ningún lado.
Un hombre estaba grabando la profundidad de un agujero en el hielo del Ártico cuando, de forma inesperada, una foca salió a la superficie para respirar justo delante de su cámara
Muchas cosas en la vida se explican pensando que lo mejor del invierno es que te dé un poco el sol en la cara y lo mejor del verano es sentir una brisa fresca de frente.
Hay personas que no saben valorar lo que tienen, y esa es su propia carga. Tienen a gente noble a su lado y la tratan como si fuera reemplazable, como si siempre fuera a estar ahí. Pero cuando por fin reaccionan, ya no queda nadie esperando, porque incluso la paciencia se agota y hasta el corazón más leal termina por romperse. Esa es la verdadera tristeza de quien nunca aprendió a agradecer.