Hola, buenos días.
La diferencia entre el Manchester City y el Barcelona es muy sencilla: el Barcelona hace «doping administrativo y deportivo»; es decir, hace trampa tanto en lo administrativo, con las palancas de varios sabores y colores, como en lo deportivo, con el caso Negreira, buscando la «neutralidad».
El City es meramente administrativo: esos subterfugios de contadores, financieros y abogados para sortear el fair play financiero, pero nunca han corrompido el juego como el Barcelona.
Tranquilos, barcelonistas: la UEFA no hará nada, ya que, con el tema del designador turco Şenes Erzik, quien también era un miembro importante de UNICEF en los tiempos en que el Barcelona pagaba a UNICEF por llevar su logo en las camisetas, no investigará, ya que quedaría expuesta.
Lo más grave es que este dossier a la UEFA no lo debería haber enviado el Real Madrid, lo deberían haber enviado el Consejo Superior de Deportes, la Real Federación Española de Fútbol y La Liga. Pero ya sabemos que estos tres organismos apoyan al club tramposo. En España no se persigue la corrupción, en España se premia.
Igual no sabéis quién es el CEO del Manchester City.
Igual no sabéis que Ferran Soriano era el VP económico de Laporta (2003-2008).
Igual no sabéis que fue quien aumentó los pagos a Negreira.
Igual de esas cosas no se habla porque Mbappé es un problema y Florentino un mafioso.
Ni un solo periodista español mencionado que Guardiola estuvo años y años en el City y justo el verano en que supo que lo sancionan, le apetecía un año sabático para no salir en la foto de la corrupción.
Es el peor de todos. Fraude histórico.