Dame una vida tranquila. Una en la que pueda escuchar los árboles susurrar con el viento, las gotas de lluvia en las ventanas, el paso de las páginas de un libro, el café preparado y los latidos del corazón de mis seres queridos.
No respondas desde la herida. No expliques donde no hay escucha. No insistas donde tu energía ya no es bienvenida. Aprender a retirarte en silencio también es una forma de sanación. Porque hay lugares que solo te desgastan. Y tú estás aprendiendo a cuidarte mejor.
No todo se soluciona por WhatsApp, aunque nos hayamos acostumbrado a resolverlo todo con el pulgar. Hay conversaciones que piden estar delante del otro, con la cara entera, no con tres rayitas azules que dicen "en línea". Un emoticono no llora contigo. Un audio de dos minutos no sustituye una mirada que se sostiene cuando la cosa se pone incómoda. Un sticker no abraza a nadie, por mucho que el dibujito tenga los brazos abiertos. El móvil no se le quiebra la voz, no traga saliva antes de decir lo que cuesta decir. Y esas cosas, la voz que se quiebra, el silencio incómodo antes de la frase difícil, son parte de la conversación, no un estorbo que hay que evitar mandando un mensaje desde el sofá. Si algo te pesa de verdad con alguien, ponte delante. Lo demás es aplazar con buena cobertura.
💚 DÍA DEL PADRE
En la naturaleza y en la vida, ser padre también es proteger, enseñar y acompañar.
Hoy celebramos a quienes dejan huellas de amor, ejemplo y fortaleza en cada paso de sus hijos.
¡Feliz Día del Padre! 🌿
#AlasDeVida#DíaDelPadre
"Que dure lo que tenga que durar. Que dure meses, días o años, que dure una vida entera, que dure la eternidad, que dure un segundo, que dure un susurro pero que sea contigo".
~ Mario Benedetti.
🙏 Acuérdate,
oh, piadosísima, Virgen María,
que jamás se ha oído decir,
que ninguno de los que han acudido
a tu protección, implorando tu auxilio
haya sido abandonado por Ti.
Animado con esta confianza,
acudo a ti, oh Madre,
Virgen de las vírgenes,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a presentarme ante ti.
Oh, Madre de Dios!,
no desprecies mis súplicas,
antes bien, acógelas
y escúchalas benignamente.
Amén. 🙌
‼️ Podrá ser difícil esa prueba, podrá apretar por dentro una abrumadora sensación de miedo, angustia y ansiedad. Pero, ¿sabes algo? Dios lo sabe, Dios conoce ese sufrimiento, y no es un Dios indolente... Él está más cerca de lo que piensas, y en su Tiempo Perfecto, obrará.
Dijo una vez Simon Baker: “Después de ‘El Mentalista’ me alejé de Hollywood. Me fui a Australia, a surfear, a escuchar el mar. He pasado por mucho, incluida la ruptura de mi matrimonio. Este tiempo me permitió reconectar conmigo mismo y con lo que realmente importa. La calma no es ausencia de ruido, es presencia de sentido.”
El amor no es solo sentir bonito. Eso dura un rato. Amar de verdad es otra cosa: es construir. No desde la fantasía, sino desde la lucidez. Dos personas que no solo se desean, sino que también se saben cuidar. Que aprenden a ser amigos cuando la vida aprieta, compañeros cuando toca sostener, cómplices cuando el mundo pesa y amantes cuando todavía recuerdan que el deseo también se cuida.
No se trata de no tener problemas. Se trata de no convertir cada problema en una despedida. El amor maduro no es el que nunca se rompe, es el que sabe hablar antes de romperse del todo. El que no idealiza, pero tampoco se descuida. El que entiende que convivir no es aguantar, y que elegir a alguien no se hace una vez: se hace muchas. A veces con ganas. A veces con cansancio. Pero siempre con verdad.
Amar bien no es encontrar a alguien perfecto. Es encontrar a alguien con quien valga la pena construir imperfectamente. Alguien con quien puedas reír, descansar, discutir sin destruirte y seguir sintiendo que, incluso en los días torpes, hay algo ahí que merece ser cuidado. Porque el amor no se sostiene solo con emoción. Se sostiene con presencia, con intención y con esa rara madurez de seguir eligiéndose sin dejar de elegirse a uno mismo.