@npyoficial Lo que hay que cuestionar son a estos abogados de la NARCOOPOSICION: Rolón Luna, Filizzola, Efrain, Kattya, René Fernández, Arregui y otros mamertos que son verdaderos delincuentes, lacras de este pais
@rafyala3 No mientan más , ustedes de la narcooposicion ya se pasan de la raya con sus mentiras, los pillos y peajeros quieren criticarles al gobierno, no tienen moral ni desencia para criticar a nadie
@RocioVallejoA@MarielaFretes2 Inaceptable son ustedes los corruptos de la narcooposicion, porqué no se preocupan por el enriquecimiento de Marito que tanta milanesa les dió a ustedes? Ustedes son la verdaderas lacras de este país, verdaderos hampones
@AlexandraVersev@SV_Gordi@ABCCardinal@liliansamaniego Chucky se está yendo de la pol��tica corrupta que abrazó al lado de Marito, la cuenta política le espera a ella, a su hermano, a Marito y toda su gavilla añetete y su gavilla de la narcooposicion
@ABCCardinal Desesperadas están las traidoras, se le está terminando el negocio que les dió Marito, van a la cuneta política estos delincuentes añetete, se van ellos y van a estirar a la narcooposicion
La Corte puede opinar, interpretar o incluso analizar el procedimiento.
Lo que no puede hacer es reemplazar al Senado ni ejercer atribuciones exclusivas de otro poder del Estado.
La pérdida de investidura es una facultad constitucional y privativa del Poder Legislativo.
Los antecedentes son claros: Payo Cubas, Víctor Bogado, Dionisio Amarilla, María Eugenia Bajac y otros recurrieron a la Corte… y ninguno recuperó su banca por una orden judicial.
Y tampoco corresponde comparar este caso con los de Horacio Cartes o Nicanor Duarte Frutos.
Ahí la discusión era totalmente distinta: la Corte interpretó si estaban o no habilitados constitucionalmente para jurar y asumir.
Porque una cosa es interpretar una habilitación constitucional para asumir un cargo.
Y otra muy distinta es pretender revertir una decisión política ya tomada y ejecutada por otro poder del Estado.
En el caso de Katya, el Senado ya ejerció una atribución constitucional propia mediante una pérdida de investidura.
Es una decisión política e institucional ya consumada y preclusa.
Además, el suplente ya juró y asumió la banca, ejerciendo plenamente la titularidad conforme al orden constitucional y parlamentario.
No existe un “senador número 46”, ni una banca paralela esperando una eventual reversión judicial. Esto no es una tarjeta azul de fútbol salón donde uno sale un rato y después vuelve a entrar.
Y si mañana ese senador renunciara, lo que corresponde institucionalmente es que asuma el siguiente suplente en la línea sucesoria, no alguien cuya pérdida de investidura ya fue ejecutada por el cuerpo legislativo.
Lo de Katya políticamente y jurídicamente ya es un capítulo cerrado, inclusive bajo los mismos criterios y discursos que ella defendía cuando fungía de inquisidora moral desde su banca.
Hoy lo único que buscan es extender el show, alimentar el circo en su eterna búsqueda del caos para satisfacer su ego y evitar que se apaguen las cámaras
La Corte puede opinar, interpretar o incluso analizar el procedimiento.
Lo que no puede hacer es reemplazar al Senado ni ejercer atribuciones exclusivas de otro poder del Estado.
La pérdida de investidura es una facultad constitucional y privativa del Poder Legislativo.
Los antecedentes son claros: Payo Cubas, Víctor Bogado, Dionisio Amarilla, María Eugenia Bajac y otros recurrieron a la Corte… y ninguno recuperó su banca por una orden judicial.
Y tampoco corresponde comparar este caso con los de Horacio Cartes o Nicanor Duarte Frutos.
Ahí la discusión era totalmente distinta: la Corte interpretó si estaban o no habilitados constitucionalmente para jurar y asumir.
Porque una cosa es interpretar una habilitación constitucional para asumir un cargo.
Y otra muy distinta es pretender revertir una decisión política ya tomada y ejecutada por otro poder del Estado.
En el caso de Katya, el Senado ya ejerció una atribución constitucional propia mediante una pérdida de investidura.
Es una decisión política e institucional ya consumada y preclusa.
Además, el suplente ya juró y asumió la banca, ejerciendo plenamente la titularidad conforme al orden constitucional y parlamentario.
No existe un “senador número 46”, ni una banca paralela esperando una eventual reversión judicial. Esto no es una tarjeta azul de fútbol salón donde uno sale un rato y después vuelve a entrar.
Y si mañana ese senador renunciara, lo que corresponde institucionalmente es que asuma el siguiente suplente en la línea sucesoria, no alguien cuya pérdida de investidura ya fue ejecutada por el cuerpo legislativo.
Lo de Katya políticamente y jurídicamente ya es un capítulo cerrado, inclusive bajo los mismos criterios y discursos que ella defendía cuando fungía de inquisidora moral desde su banca.
Hoy lo único que buscan es extender el show, alimentar el circo en su eterna búsqueda del caos para satisfacer su ego y evitar que se apaguen las cámaras