“La recuperación no siempre ocurre de golpe. A veces llega en pequeños movimientos, en detalles casi invisibles, hasta que un día te das cuenta de cuánto camino has recorrido.”
Y también quiero que recuerdes algo: muchas veces quienes han pasado por una parálisis facial desarrollan una fortaleza especial. Aprenden a valorar cosas que antes parecían pequeñas, como levantar una ceja, cerrar un ojo o sonreír con más naturalidad. Son victorias reales.