Aquí Ana Vázquez pasándole el espray al mamporrero que supuestamente después lo vació en un baño. Son unos delincuentes de lo más cutre. Por si alguien lo dudaba.
Detesto la violencia, pero cuando la violencia disfruta del apoyo de la ley y las instituciones para desahuciar a una anciana, afirmar que la única alternativa legítima es la desobediencia pacífica suena tremendamente ingenuo. La movilización popular no ha frenado la orden de desahucio, que se ha ejecutado gracias a la insensibilidad de un juez, la indencencia de un fondo de inversión y la violencia de una policía al servicio de un sistema perverso.
Avanzamos hacia la noche oscura del fascismo, pero en el camino quizás surja una piedra inesperada: la reaparición de la lucha armada antifascista. ¿Volverán los años de plomo de los 70? No creo que ese camino lleve a ninguna parte, salvo a una especie de guerra de baja intensidad, pero ese escenario no me parece improbable. La perspectiva de guerras convenciales y guerras civiles ya no es ciencia ficción, sino una inquietante posibilidad.
Las democracias se están vaciando de sentido. La soberanía popular no es real. Todo el mundo sabe que el poder real está en los bancos, los fondos de inversión y los tecnoligarcas. La sensación de impotencia de una sociedad estrangulada por la corrupción, los abusos, la precariedad y la desigualdad puede destruir la paz social. Nadie sabe qué nos reserva el futuro, pero no hay muchos motivos para el optimismo.
Fotografía: Olmo Calvo.
En definitiva: Real Madrid TV está haciendo uso del espacio público con un criterio bastante original de las reglas que aplican por Ley para poder ejercer ese derecho. Mientras tanto, Estado y órgano regulador, como suele ser habitual, están a sus cosas.
Yo creo que Sánchez sería capaz incluso de meternos en una guerra ilegal o de mentir durante el peor atentado de la historia de España, ha declarado Don José María Aznar.
No, Lucía. Ni nosotros ni nadie. Sus autores, José Luis Armenteros y Pablo Herrero, lo desmintieron muchas veces. La canción no habla del Muro d Berlín sino d la falta d libertad durante el franquismo. A no ser q haya otra canción del mismo título plagiada x ti. Q nos conocemos..
Cuando Trump empezó a bombardear Irán y el PP criticó que Sánchez no aplaudiese esa guerra, pronostiqué que el propio PP culparía a Sánchez del precio de la gasolina.
No es que yo sea adivino. Es que el PP siempre confía ciegamente en la estupidez de sus votantes.
TOMATAZOS CONTRA EL SUPREMO
Si yo fuera Figaredo, tal vez podría decir que había que cazar jueces, pero como no soy ese mastuerzo, me conformaré con decir que los jueces españoles se merecen una buena tomatina. En un alarde de cinismo y caradura, Isabel Perelló, presidenta del CGPJ, ha calificado de "extrema gravedad" acusar a los jueces de adoptar "decisiones por razones políticas y no jurídicas". Hay que tener el rostro de cemento armado. El Tribunal Supremo acaba de suspender el derecho al voto a españoles que se acogieron a la "ley de nietos". Esa medida es terrorismo jurdíco, un atentado contra derechos fundamentales y se alinea con los bulos de la ultraderecha sobre supuestos fraudes electorales.
Cuando yo preparaba las oposiciones de profesor de filosofía, algunos de mis conocidos estudiaban para ser jueces. Se pasaban días enteros memorizando como papagayos, pero el 20-N solían hacer un descanso para acudir con sus familias a la Plaza de Oriente a dar vivas a Franco. Si hay jueces demócratas, están bien escondidos y calladitos, como los escasos policías que votan a partidos progresistas. Cada vez hay más personas que son conscientes de que la democracia solo es una pantomima. Jueces, policías, militares y periodistas venales trabajan conjuntamente para perpetuar las injusticias y los prejuicios injustos. No son capaces de identificar a quién había detrás de M. Rajoy, pero Carmen Lamela, magistrada en la Sala Segunda del Tribunal Supremo, envió a prisión a un chaval por escribir "Goku vive, la lucha sigue" y tener lombarda en la nevera.
Si imitara a Figaredo e incitara a cazar jueces, enseguida tendría a la Benemérita en la puerta de mi casa, acusándome de terrorismo. Dado que yo no soy partidario de cazar nada -ni siquiera animales-, me limitaré a decir que los jueces se merecen un buen tomatazo. A fin de cuentas, la Tomatina es una divertida tradición del pueblo valenciano de Buñol y los jueces, tan estirados y tan fachas, quizás se volverían más humanos si recibieran una buena lluvia de tomates.
La explicación a este fenómeno que describe Maravall es sencilla. La derecha cree que el poder le corresponde por una cuestión de derecho natural. Este país es su finca. Los políticos de izquierdas meros cachicanes. Por eso cuando los cachicanes gobiernan “su finca” ellos lo consideran una anomalía inaceptable. De manera que actúan como el dueño al que han usurpado ilegítimamente lo que es suyo, incluida la violencia, hasta el momento verbal, y el acoso sin pausa. Cuando recuperan lo que es suyo, se calman. Me temo que esta vez, si eso sucede no será así. No quieren que estos 9 años dramáticos para ellos se vuelvan a reproducir y para ello llevarán a cabo una labor de persecución del opositor político que garantice que nunca más les será arrebatado lo que les pertenece. Por eso es fundamental pararles. Porque lo que vendrá después es una regresión democrática feroz. Queda escrito.
NO ES TIEMPO PARA LA MODERACIÓN
En alguna ocasión he manifestado que era necesario discrepar sin odio, pero en la situación actual ya no es posible la moderación. No reivindico el odio, pero sí la firmeza. Firmeza contra el racismo, la xenofobia, la discriminación y la desigualdad. La derecha liberal ha asimilado el discurso de la ultraderecha y hoy en día la tibieza es complicidad con la espiral de violencia destada por Trump y sus aliados. El nuevo fascismo que recorre el mundo deshumaniza a los inmigrantes, justifica genocidios como el de Palestina y utiliza las instituciones para dar golpes de Estado, como el que está sufriendo el actual gobierno de España, con el poder judicial, la Guardia Civil, la Policía, el CNI y la prensa venal trabajando conjuntamente para desalojar a la socialdemocracia del poder.
En España, la ultraderecha no habría ganado tantas posiciones sin periodistas canallas, como Jiménez Losantos, Marhuenda, Inda o Carlos Herrera, y pseudohistoriadores como Roca Barea, Pedro Insúa y Javier Rubio Donzé, que han blanqueado los crímenes del franquismo y han reivindicado el imperialismo español. Conviene subrayar que en Europa podríamos llegar a vivir situaciones como las que ya sufre EEUU, con los agentes del ICE deportando masivamente a inmigrantes, separando familias y asesinando con impunidad a los ciudadanos que protestan.
Hoy hacen falta ciudadanos valientes y escritores comprometidos, como Thomas Mann, al que debemos una frase premonitoria: "Dejad que os cuente toda la verdad: si alguna vez el fascismo llegase a América, lo hará en nombre de la libertad". Mann también rebatió los argumentos de Hannah Arendt sobre la supuesta semejanza entre fascismo y comunismo: "Colocar en el mismo plano moral el comunismo ruso y el nazi-fascismo, en la medida en que ambos serían totalitarios, en el mejor de los casos es una superficialidad; en el peor, es fascismo. Quien insiste en esta equiparación puede considerarse un demócrata, pero en verdad y en el fondo de su corazón es en realidad un fascista, y desde luego solo combatirá el fascismo de manera aparente e hipócrita, mientras deja todo su odio para el comunismo".
Nelson Mandela es recordado por su papel reconciliador, pero suele olvidarse que fue el líder del brazo armado del CNA y que cuando quedó en libertad, declaró que la lucha armada seguiría justificada hasta que se aboliera el apartheid. Mandela fue pragmático y buscó un fin incruento para un conflicto donde ninguno de los bandos podía derrotatar totalmente al otro, pero no condenó la violencia de forma incondicional.
Actualmente, la violencia no es un recurso justificable. En Suecia, las urnas acaban de derrotar a la ultraderecha, pero si algún día vuelve la noche oscura del fascismo, ojalá surjan héroes como Jozef Gabčík y Jan Kubiš, los patriotas checos que acabaron con la vida de Heydrich, uno de los arquitectos de la Shoah. Aún estamos lejos de ese escenario, pero conviene dejar claro cuáles son los derechos de los pueblos frente a la tiranía.
Se ha abusado de la palabra antifascista, pero hoy es más necesaria que nunca, pues el fascismo ya no es cosa del pasado, sino un fenómeno real que avanza en América y Europa con la fuerza de un tsunami. Thomas Mann ya advirtió que cuando regresara el fascismo lo haría en nombre de la libertad, esa palabra que tanto repiten y exaltan demagogos como Trump, Milei, Ayuso, Abascal, Netanyahu y Corina Machado.
Ser antifascista, por tanto, ya no es una pose o una posibilidad, sino un imperativo moral. Si miramos hacia otro lado, los regímenes distópicos que ya están en marcha se perpetuarán y desembocarán en algo mucho peor. El socialismo democrático y el humanismo deben aliarse para que no regrese la noche oscura del fascismo.
¿DEMOCRACIA O NEOFRANQUISMO?
Héctor de Miguel, Ane Lindane y ahora Antolín Pulido sufren el acoso de la justicia por denuncias interpuestas por organizaciones de la ultraderecha católica. Cualquier humorista o activista de izquierdas está expuesto a ser encausado y represaliado, mientras que los voceros de la ultraderecha disfrutan de una vergonzosa impunidad.
Vivimos una farsa democrática, pues el poder real no está en el Parlamento, sino en una justicia sesgada y neofranquista y en unas Fuerzas de Seguridad que apalean con fruición a profesoras de 70 años y adolescentes independentistas. Los que han incendiado un campamento de refugiados en Ceuta no responderán ante la justicia, pero cualquier tuitero que se deje llevar por la indignación y suscriba el lema "muerte al fascismo" puede ser acusado de terrorista.
"Muerte al fascismo" no es un eslógan antidemocrático, sino un imperativo moral. No significa pedir la aniquilación de personas, sino de una ideología que vulnera los principios más elementales de una sociedad verdaderamente democrática. Hannah Arendt y Albert Camus dedicaron sus vidas a erradicar el fascismo. Hoy quizás un juez como Peinado los acusaría de terroristas y enviaría a los antidisturbios a detenerlos.
A estas alturas, solo unos pocos ingenuos ignoran que el fascismo está profundamente infiltrado en el poder judicial y en las Fuerzas de Seguridad del Estado. Su objetivo es intimidar, silenciar, cancelar y, desgraciadamente, lo están consiguiendo con el apoyo de un prensa canallesca financianda por las elites económicas.
Van con mi bandera, la que representa a mi país, la que quieren que ame, a bloquear ayuda humanitaria, y después quieren que me represente, y me la están tirando a la cara impidiendo que le llegue comida a gente que no tiene nada, menuda basura de gente manchando mi bandera
Si no dejas que la Cruz Roja lleve comida a unas personas que están pasando hambre solo porque son diferentes, entonces eres un racista de mierda.
El resto de excusas te las metes por el culo.
Casualmente 360 millones, los mismos 360 millones que iba a perder por los conciertos del Bernabeu y que debían devolver del adelanto que les hizo Sixth Street para sus eventos que no pueden realizar.
Luego que Negreira. Son corruptos. Punto.
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