Con el tiempo aprendí que cuando alguien realmente te valora, no tienes que preguntarte qué lugar ocupas en su vida. No tienes que perseguir su atención ni interpretar sus silencios; sus acciones te hacen sentir querida, valorada y segura de que eres importante para esa persona.
No importa cuánto lo ames, tu amor no va a cambiar sus valores, no va a llenar sus vacíos, no va a sanar sus her! das, ni a corregir la idea que construyó del amor. El amor no transforma a quien no quiere cambiar por sí mismo.
Perdonarte también significa entender que aquella versión de ti tomó decisiones con las herramientas emocionales, la información y la necesidad de amor que tenía en ese momento.
El cómo te vas de la vida de alguien importa y mucho. No es lo mismo una despedida haciéndole justicia a lo vivido que mostrar una total indiferencia hacia la historia compartida. Los duelos son procesos naturales y nadie tiene que permanecer donde no quiere, pero siempre está la opción de proteger al otro o hacer más daño del necesario por una falta de cuidado absoluta. Y se nos olvida
Una mujer se enamora por la manera en que la tratan, y se desenamora por la misma razón. Así que, un hombre no pierde frente a otro hombre, sino frente a sí mismo.
Hay personas que nunca llegan a amarte de verdad; simplemente encuentran en ti lo que les hace falta y, mientras lo reciben, se quedan. Confunden la necesidad con el amor, y tú terminas creyendo que te eligieron, cuando en realidad solo encontraron un lugar donde sentirse bien.
Hay gente que no estaba enamorada de ti. Estaba enamorada de tu disponibilidad, de lo que les podías cargar. No querían tu felicidad, querían tu obediencia. Cuando esa versión desaparece, se sienten traicionados. Pero tú no los traicionaste.