Con la muerte de Eduardo Manzano se cierra un capítulo extraordinario en la historia del espectáculo en México. Magos de la improvisación, humoristas natos, actores excepcionales, Manzano y Enrique Cuenca fueron dos genios de la televisión. El programa de Los Polivoces cumplió cabalmente su función de entretener con sketches bien estructurados y mejor actuados. Sin verse nunca en aprietos gracias a sus grandes tablas, a menudo se salían guion, frescos como lechugas. Una parte de su éxito se basó en los parlamentos escritos por el talentoso libretista Mauricio Kleiff, quien obvió situaciones chuscas de otras emisiones (el pastelazo, el tropezón, las confusiones), para basarse más en la interacción verbal. Cerraban con broche de oro dos inditos ensombrerados: Chano y Chón. Envueltos como tamales en sus sarapes veteados, intercambiaban breves palabras y terminaban pronunciando un largo "uuuu", como máquinas de vapor. Las imitaciones de personajes como Jacobo y El Púas fueron sencillamente geniales. Los Polivoces serán siempre un recuerdo entrañable. (Ilustración: Juan Alarcón)
Que el presidente no tiene tiempo para contestar sobre las amenazas del crimen organizado en contra de los niños de una primaria.
Y no tiene tiempo porque tiene que ir a un evento para ganarse a los maestros... en veda de logros de gobierno.
Ah, órale...
#HoyEnLaHistoria Un día como hoy, del año 1954, según un algoritmo desarrollado por la Universidad de Cambridge que analizó millones de eventos importantes del siglo XX, en el planeta Tierra no ocurría absolutamente nada interesante.
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