Seba De Caro
Por la espectacular distinción que hizo en el programa de
Pedro Rosemblat en Gelatina
La diferencia entre trama y tema y los peligros de entender la realidad según los reels
Señora vicepresidenta:
1. En relación a la prédica evangélica, cualquier católico puede, con la debida humildad y sin creerse dueño de la verdad, invocar las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo para iluminar su participación en la vida pública y denunciar las injusticias sociales. Estamos llamados a eso. Es el rol de cada cristiano, sobre todo en la lucha por el pan. El magisterio del Papa Francisco nos llama a una resistencia “frente a un sistema que mata, excluye, destruye la dignidad humana”. Mi conciencia cristiana me llama a resistir, sin violencia ni fanatismos, este sistema excluyente y la miseria planificada que se expresa en las políticas de su gobierno.
2. El Evangelio mismo es claro al respecto del cuidado de las necesidades básicas de los seres humanos cuando dice en Mateo 25 “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido? Y él les responderá: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo". El mandato es tan claro y categórico, que ningún cristiano puede hacerse el tontuelo.
3. En relación al uso de la religión para la política, este se produce cuando alguien adopta posturas mesiánicas y sostiene tener la verdad revelada, diferencia entre buenos y malos, afirma estar sostenido por “fuerzas del Cielo” para ganar una guerra. No se ha visto en la historia argentina ningún gobierno que haya utilizado con tanta insistencia la religión para justificar acciones que desde mi punto de vista atentan contra los valores esenciales de las religiones del Libro. Con todo, la política como forma más alta de la caridad conforme al catecismo debe estar inspirada por la Fe, al igual que la lucha social. El problema es si se trata de un uso instrumental o de una genuina búsqueda del Reino y su Justicia.
4. En relación a su actitud conspirativa que le atribuyo, desde luego, es una opinión política, fundada por ejemplo en una nota del Financial Times que usted compartió en sus redes sociales donde la llenaban de elogios mientras trataban al presidente de loco (“I think her presence as a more controlled, serious speaker added a counterweight to Milei’s crazy person”).
5. En esa misma nota, el FT indica que usted tiene su propia agenda, que existe entre usted y Milei un “sensed an internal disconnection between her and Milei” y donde afirman que usted está preparada para todo (“She is ready . . . for anything”). Esta precisamente fue la frase que usted eligió para publicar la noticia, aunque luego la eliminó.
6. Por otro lado, la propia oficina del presidente manifestó preocupación porque usted avanzaba con una “agenda propia e inconsulta”. Además, distintos medios de comunicación afines al presidente Milei se han manifestado en términos similares. Pero reitero, es una opinión política que sostengo. El tiempo dirá si es acertada. En todo caso, le pido humildemente perdón si el modo en que manifesté mi opinión tomó la forma de la afirmación de una certeza.
7. La acusación de “usás a los pobres para lucrar con ellos y hacer política” no es precisamente una corrección fraterna, es el latiguillo difamatorio que históricamente han usado los sectores antipopulares, en particular los genocidas a los que usted defiende, que han llegado a matar con este argumento y no pocas veces en nombre de Dios. Espero que usted me pida perdón con la misma humildad por realizar una afirmación sin pruebas ni certezas, aclarando que se trata de su opinión política.
8. Desde el punto de vista legal, si usted tuviera alguna prueba sobre un enriquecimiento ilícito (lucro) o algún otro delito, es su deber como funcionaria pública denunciar ante el Poder Judicial. Si no la tiene, por su elevada posición institucional y su ascendente sobre personal militar retirado, debería abstenerse de semejantes pronunciamientos que ponen en riesgo a un ciudadano.
9. No voy a dejar de cumplir con mi deber en el marco de la nueva evangelización y el espíritu misionero al que nos llama la Santa Iglesia y el Santo Padre porque a una persona poderosa no le guste. Esperando la guía del Espíritu Santo, seguiré haciendo junto a nuestras comunidades lo que pueda por mis convicciones y sentido del deber, consciente de la fragilidad humana y la inevitabilidad del error, pero también seguro de que nos mueve el amor.
10. Le recomiendo la atenta lectura de la doctrina social de la Iglesia que se expresa con claridad en la exhortación apostólica y las encíclicas del reinante Pontífice, que indica por ejemplo que:
Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y a la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes».
El pogo rodeando el escenario donde bailan tango, la estetica de salidos del borda, el clima de reviente generalizado por dios es indefectiblemente cine
Argentina y Latinoamérica son y deben seguir siendo un espacio de paz, que rechace cualquier guerra.
El gobierno de Milei nos está llevando a un status colonial y atrayendo peligrosamente a nuestro territorio conflictos que en nada benefician al Pueblo argentino.
Argentina sólo debe proveer ayuda humanitaria, primero a los propios argentinos que están padeciendo hambre, luego a la población civil de cualquier pueblo que esté sufriendo por el crimen de la guerra, sean palestinos, ucranianos, yemenitas o haitianos.
Ni China, ni Rusia, ni Palestina, ni ningún país de Latinoamérica son enemigos nuestros.
Tampoco los EEUU, pero no nos dejemos usar de playa de maniobras, ni de ellos ni de nadie.
Argentina tiene muchos problemas, pero es una Potencia de la Paz y los Derechos Humanos.
Que no destruyan con sus aventuras ideológicas también esto, porque el precio después lo paga el Pueblo.
"No alcanza con la legitimidad de origen, el ejercicio debe también ser legítimo"
En su saludo a una ONG de jueces, el papa Francisco alertó sobre "el dios mercado" que lleva a "la deshumanización" y reclamó que el Estado cumpla su "papel de redistribución y justicia social".
Además de un gran intelectual y hombre cultisimo, Gramsci fue un héroe de la resistencia antifascista que murió tras diez años de presidio ordenado por Mussolini. Ojalá el anticomunismo tardío de Milei ayude a que se difunda su vida y obra.
Pd: El señor Rossi está mezclando Gramsci con Althusser. Queda invitado como oyente a nuestra comisión de Teoría del Estado a ver si aprende.
Ladri Depósito
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