@chungaanonima@tonisolano Si el próximo curso las consejerías de educación obligasen a entregar manuscritos todooooooodos los documentos de centro, de aula, de coordinación, de departamento…, la cantidad de estudios que aparecerían sobre la inutilidad de hacerlo a mano sería inconmensurable.
Si queréiis escuchar lo que hablamos en Conversacines el gran Chus de León, el no menos grande Gorka Fernández @gorkafm y yo mismo acerca de "Apocalypse now", de Francis Ford Coppola, con Martin Sheen, Marlon Brando, Robert Duvall y Dennis Hopper está en https://t.co/GlZoR5pAzD
Los profesores ya no solo enseñan; cargan con tareas sociales, emocionales y familiares.” El agotamiento y la falta de reconocimiento explican el aumento del abandono docente.
Revalorizar la enseñanza es clave para la equidad y la cohesión social.
La Unesco advierte: el mundo necesita 44 millones de docentes más, y en España muchas aulas ya están al límite.
Menos estabilidad, más burocracia y salarios bajos están alejando a los jóvenes de la docencia https://t.co/WXGwoiDGk2 https://t.co/fVQWBA5ml4
En 2° de BUP, que es 4º de ESO, había una asignatura solo de literatura con 400 páginas de libro LLENO DE FRAGMENTOS DE PROSA Y DE POEMAS Y BELLEZAS (Y ALGUNAS SEÑORAS). Y además se leían 4 o 5 libros de los impensables. Qué belleza.
NO ES ECOLOGÍA, ES CONTROL
Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) avanzan en España con la misma velocidad con la que se desvanece la libertad de movimiento. Bajo el discurso verde se oculta un modelo que no protege el planeta, sino que restringe la movilidad y castiga a la clase media.
Miles de ciudadanos no pueden renovar su coche porque los precios se han disparado y las ayudas son testimoniales. Aun así, se les prohíbe circular por las mismas ciudades que financian con sus impuestos. Las grandes urbes levantan un muro de cámaras, multas y etiquetas; los municipios pequeños improvisan normativas para cumplir con un decreto que ni comprenden ni pueden aplicar.
El Gobierno llama sostenibilidad a un sistema que divide a los ciudadanos entre los que pueden pagar la transición ecológica y los que quedan fuera del mapa. No es política ambiental, es ingeniería social: un filtro económico disfrazado de conciencia climática.
La ZBE no mide la calidad del aire, mide la capacidad de pago. Y cuando una norma ecológica se convierte en un privilegio para unos pocos, deja de ser ecología para transformarse en negocio.
España no avanza hacia la movilidad sostenible, avanza hacia la movilidad condicionada. El aire podrá ser más limpio, pero la libertad, cada día, un poco más sucia.
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