Los derechos no se exigen como si fueran deuda cuando estás en una patria que te abrió la puerta, no en la que naciste. Estados Unidos no es una finca ocupada ni una colonia emocional donde llegas, te acomodas y luego pasas lista de reclamos ideológicos. Es un país que recibió a millones con trabajo, leyes, oportunidades y algo básico que muchos olvidan agradecer: orden.
Hablar de “derechos” quemando la bandera del país que te dio refugio, comida, contratos, estadios, mansiones y cheques obscenos no es valentía ni conciencia social. Es ingratitud con marketing. Bad Bunny no es víctima de nada. Es millonario gracias al capitalismo que tanto desprecia cuando conviene posar de izquierdoso cool. Y Ricky Martin vive rodeado de privilegios que jamás existirían en los sistemas que aplauden desde la tarima.
Huyeron de países donde el individuo no vale nada, donde el Estado te pisa, y ahora usan la libertad que encontraron para escupirle encima al país que los convirtió en “personas” y no en números. Eso no es lucha por derechos, es postureo rentable.
Los derechos se respetan dentro de la ley y se agradecen cuando te los conceden. Lo demás es hipocresía envuelta en aplausos. Y de eso, curiosamente, viven muy bien.
Abajo la izquierda mundial disfrazada de populistas.
Si van a exigir derechos en el país que te dio de comer, te acogió sin preguntar, te enseñó lo que es nacer y sentirse como ser humano, te dio posibilidades reales de crecimiento. Eso no es justicia, es ser mal agradecido.
Vuelve a la fosa de donde saliste huyendo, y exige allí tus derechos a tus amos. Al final los animales también tienen derechos y pueden exigir un mejor corral y un poquito más de comida, ya que la libertad les quedó grande.
Viva la libertad y los EEUU 🇺🇸