NO ES UNA ZONA DE GUERRA. Es una zona militarizada, son cosas bien distintas. Y no, se rompió —Darren se frotó la parte baja de la espalda, recordando perfectamente el golpe que había acabado con la integridad de su último bólido—, pero solo tenemos que robar otro del super.
—Darren se quedó paralizado unos segundos ante el abrazo, antes de devolvérselo con impetú—.
¿Te enfadas si te digo que estaba tirándome montado en un carrito de la compra por el tobogán de metal?
¿SERÍA UNA MALA AMIGA SI TE DIJESE QUE TE DABA POR DESAPARECIDO? DÓNDE COJONES ESTABAS
—antes de dejar que conteste le interrumpe dándole un empujon y luego un abrazo—
TÚ TE LO HAS BUSCADO, SEÑORITO —le señaló con el índice como si de una profesora regañando a su alumno se tratase, fingiendo estar enfadada.
Enseguida relajó su postura soltando una risita—. Más te vale… Entonces qué, cuéntame, ¿algún chisme? ¡Tenemos que ponernos al día!
¡HOLA!
Pues menos mal que si no yo soy capaz de ir a darles una paliza con tal de traerte de vuelta, eh. ¡Como vuelvas a desaparecer así sin avisar te traigo de la oreja si hace falta!
No, en serio, decidme que no tengo que ir a visitar a toda la gente que conozco al cementerio.
En la biblioteca pública hay un libro de nigromancia y estoy dispuesto a leérmelo.
EDUARDO, ANNIKA, TODO EL MUNDO, SÉ QUE SEGUÍS VIVOS EN ALGUNA PARTE. OS VOY A ENCONTRAR Y OS VOY A ARRASTRAR AQUÍ.
(Aquí es el muelle del lago para hincharnos a alcohol).