@CapLaloVargas Me da miedo el despegue sobretodo, que suceda algo como que el piloto apague el motor en un momento donde no haya más nada que hacer x.x
"Yo estoy a favor de criar hijos por un motivo poco romántico: porque es lo más grande que hice en mi vida. No por lo que te da. Por lo que te quita.
Te quita tiempo. Te quita el escenario. Te quita identidad. Te quita excusas. Te quita el derecho a desaparecer. (...) Y te deja una obligación simple: estar.
A cambio te devuelve algo que habías perdido: ser necesario"
muy bueno @tomidipietro en @RevSupernova_
https://t.co/56YKKnm0sH
Tener una pareja emocionalmente inteligente es un privilegio silencioso, pero inmenso. Puedes hablar sin temor, llorar sin sentirte débil, mostrarte sin máscaras. No hay gritos, ni castigos de silencio, ni juegos sucios. Hay escucha. Hay pausa. Hay manos que sostienen, no que hieren. Alguien que no te arregla, pero te abraza mientras te reconstruyes. Eso... eso es amor de primer nivel.
Maduro, ya preso, firma y publica en Gaceta Oficial un “decreto”.
Cuyo artículo 5 ordena encarcelar a quienes apoyaron el ataque de EE. UU.
¿Lo firmó desde su celda o desde el USS Iwo Jima?
Cuando pierdes el poder, solo queda el absurdo.
Suiza anuncia que congeló a Maduro el equivalente a más de diez mil millones de dólares en cuentas de banco en aquél país, así como lo oyen, más de diezmil millones de dólares, el humilde comunista de Maduro tiene más dinero que Salinas Pliego.
No le presten atención al lenguaje corporal de Nicolás Maduro, porque él sabe muy bien lo que está haciendo, realmente aquí el terror lo está viviendo Cilia Flores.
Cuando mandaba a los aviones llenos de cocaína con los sobrinos, no tenían esa cara
En la extracción de Maduro quedó en evidencia que nada de lo que anunciaban era real: las supuestas defensas antiaéreas no funcionaron, los Sukhoi nunca despegaron, y los 4,5 millones de milicianos que Padrino decía tener en “vigilia permanente” jamás aparecieron. ¿Dónde quedaron los misiles Igla? ¿Qué pasó con los “súper comandos” que anunciaba Mario Silva? ¿Y en qué terminó el famoso “si entran, no salen” de Diosdado?
Las claves del futuro de Venezuela, explicadas por alguien que conoce tanto lo que ocurre en Venezuela como lo que ocurre en Washington:
"Delcy Rodríguez y el núcleo duro de la cúpula del régimen están negociando con Estados Unidos en estos momentos.
No se trata de un cambio repentino. Es el resultado de una conclusión a la que se llegó en Washington durante meses: Estados Unidos no cree que María Corina Machado y la oposición tengan la capacidad operativa para tomar el poder en Venezuela porque no controlan significativamente a las fuerzas armadas.
Si así fuera, el poder habría cambiado inmediatamente después de las elecciones presidenciales de 2024. No fue así.
Durante un largo período, funcionarios estadounidenses, incluyendo a Marco Rubio, mantuvieron una comunicación constante con Machado y su equipo.
Se les pidió repetidamente que presentaran pruebas de un plan concreto, no solo para obtener el poder simbólicamente, sino para mantenerlo en la práctica: cadena de mando, alineamiento militar, control institucional y gobernanza inmediata.
Las respuestas fueron siempre evasivas, justificadas por preocupaciones de seguridad, pero nunca fundamentadas.
En ese momento, desde la perspectiva del gobierno estadounidense, la oposición dejó de parecer un mecanismo de transición viable y comenzó a verse como una apuesta política sin un brazo ejecutor.
El plan ahora sobre la mesa es que Delcy Rodríguez estabilice el país con el respaldo de Estados Unidos y luego convoque elecciones generales.
Esto no se presenta como un respaldo al régimen, sino como una estrategia de contención y transición.
Washington es explícito en una cosa: esta no es una alianza entre iguales.
Estados Unidos dirige el proceso, Rubio gestiona las líneas y la influencia es totalmente asimétrica. Delcy es el instrumento, no el centro de gravedad.
Los funcionarios estadounidenses también consideran que la dura retórica pública de Delcy hoy estaba dirigida hacia adentro, a la base chavista, no hacia afuera. Ese mensaje se entiende como una señal interna.
Sin embargo, por el momento, las negociaciones con Estados Unidos continúan".
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
Como Venezolano, exiliado les dejó estas imágenes a los MORALISTAS, POLITÓLOGO, IZQUIERDISTAS, HIMANISTAS, para que puedan mirar tan solo un % de todo lo que hizo el gobierno de Chávez y Maduro porque el pueblo salía a protestar
#Confirmado#NicolasMaduro#Caracas
Maduro enfrentará la justicia.
Por Neomar, por Pernalete, por Bassil, por Geraldine, por Genesis. Por Oscar Pérez. Por tantos. Por miles de asesinados.
Por decenas de miles de heridos y de secuestrados.
Por millones de exiliados.
Que quede claro:
Los venezolanos celebramos la caída del tirano Maduro como el día en que triunfa la libertad. No repudiamos un ataque a Venezuela, porque eso no fue lo que ocurrió.
Estados Unidos emprendió el legítimo ataque de un cártel del narcotráfico que tiene secuestrado a los venezolanos.