Lo más hermoso de atravesar un duelo es reconocerte siendo otro. No una mejor versión, ni un aprendizaje de nada. Ser literalmente otro: con deseos, odios y gestos nuevos.
Ayer leí que en italiano hay dos formas distintas para el verbo "olvidar": dimeticare (sacar de la mente) y scordare (sacar del corazón). Así de bonito es el lenguaje.