Ninguna recompensa, por buena que sea, merece olvidarse de uno mismo por el camino.
Por eso permítete descansar, cuidarte y rodearte de gente que sepa quién eres y te recuerde, cuando solo veas a la chica de la bata y la cara de pocos amigos, que tú, en realidad, no eres esa.
de renunciar a cosas y verlo todo negro.
Te pareces mucho más a la que sonríe en las fotos en esos pequeños momentos que tiene de descanso mientras se olvida de obligaciones.
Lo otro es solo una faceta más, y por suerte, temporal.
Pequeño recordatorio para quien lo necesite:
No permitas que por pasar horas y horas con la cabeza entre apuntes, el personaje se coma a la persona.
No eres la que ves en el espejo todo el día medio despeinada, con bata y cara de odiar el mundo, la que no para de quejarse,