SOBRE EL LIDERAZGO DE LA OPOSICIÓN
Como era de esperarse, debido al gran resultado electoral, en los últimos días se han desatado múltiples campañas en mi contra y en contra de mis colaboradoras y colaboradores.
Vamos a dejar en claro los hechos que determinan hoy mi posición:
1.- El pasado 21 de junio, como candidato del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida, obtuve en las urnas más de 12’700.000 votos. Esa es la expresión ciudadana de apoyo a nuestro proyecto político, a la gestión del presidente Petro y a nuestro programa. Y también son millones de votos depositados por mí, y por mi fórmula vicepresidencial Aida Quilcué. Agradezco al pueblo colombiano.
2.- Se trata de la votación más numerosa que haya obtenido el progresismo en toda su historia en Colombia.
3.- Decidí ser candidato a la Presidencia de la República, por el mandato que recibí de de las organizaciones de víctimas: de las madres de muchachos asesinados como efecto de ‘falsos positivos’ y de desaparición forzada en La Escombrera, Medellín.
4.- Mi campaña se hizo rompiendo con todos los esquemas de la política tradicional, la política espectáculo, y la política de la corrupción.
5.- Realicé una campaña, austera, honesta, respetuosa, y, sobre todo, dedicada a confiar en la fuerza, la imaginación y la dignidad de nuestro pueblo.
6.- Tengo una vida consagrada a la construcción del proyecto de la izquierda y del progresismo. También a la lucha por los derechos humanos, la paz, la verdad, la justicia, la equidad social y la democracia. Es una trayectoria con logros probados.
7.- De esa vida política hace parte mi acompañamiento permanente a los movimientos sociales y populares, así como a las comunidades más necesitadas del país.
8.- De esa vida pública también hace parte una consecuente lucha contra todas las expresiones de la extrema derecha, la parapolítica, el paramilitarismo, las mafias, la criminalidad estatal. También mi confrontación con toda forma de violencia, incluida la de las guerrillas. En distintas etapas de mi vida he sufrido múltiples formas de persecución y soy sobreviviente de genocidio. He derrotado a reconocidas figuras de la extrema derecha colombiana.
9.- Como lo dije ayer, en el encuentro sostenido en el Palacio de Nariño, el presidente Gustavo Petro es nuestro máximo líder y el artífice del primer gobierno progresista. Junto a él, yo ejerzo el liderazgo de la oposición. Esa condición emana de la votación que he obtenido, del mandato del cual soy depositario, de mi historia consagrada a las luchas del pueblo colombiano, de la legitimidad que me confiere la pulcritud de mi vida pública, mi sólida formación intelectual y convicciones políticas.
10. Durante los años que vienen, defenderé el legado del progresismo, y las reformas sociales. Consagraré mi vida a consolidar el Pacto Histórico y la Alianza por la Vida, a recorrer los territorios y acompañar permanentemente al pueblo colombiano. Haré una oposición férrea a la extrema derecha y a cualquier intento, por acabar con las reformas sociales que hemos construido.
Qué falta de dignidad de algunos periodistas en Colombia. El presidente electo lleva meses insultando a la prensa, perfilándola y hostigándola, pero un solo discurso flojo y contradictorio les basta para tildarlo de “conciliador”.
La ansiedad que les produce no estar del lado del poder.
Si es fraude, no se paga. Punto. Acaba de ser sancionada la Ley 2573, una ley que todo colombiano debería conocer. Luché durante cuatro años contra los bancos y les gané.
Qué honor haberles representado, estoy seguro que esta es la ley más útil de esta legislatura para los ciudadanos.
Escríbeme un comentario con la palabra LEY y te la envío.
#LeyesÚtiles #EsConAcciones 🌻
¡Son datos y hay que darlos! 😏
Andrés Velasco, presidente de Asofondos, el gremio que agrupa a los fondos privados y uno de los principales opositores al traslado de los ahorros de las y los trabajadores hacia @Colpensiones, decidió pensionarse precisamente en el régimen público.
A juzgar por su decisión, parece que @Colpensiones sí es la mejor opción para pensionarse en Colombia. Andrés, bienvenido al régimen público. Eso sí, te pedimos, si nos estás leyendo, que por favor nos ayudes a que transfieran el ahorro de las y los trabajadores para poder pagarte a ti y a las 25.000 personas que hicieron su traslado mediante la ventana de oportunidad que ofrece nuestra reforma pensional.
No todos los Valencia son malos
Por Julio César Londoño
No todos son malos, también hay pésimos, como Ignacio Muñoz Córdoba, el tatarabuelo materno de la candidata Paloma Susana Valencia Laserna. Suegro del poeta Valencia y descendiente de encomenderos, Ignacio Muñoz Córdoba tenía una gran hacienda, extensión que multiplicó diez veces limpiando montañas baldías con el trabajo de centenares de esclavos indios. Luego limpió sus tierras de indios arrojándoles jaurías de mastines amaestrados.
Un movimiento indígena «sedicioso» (1914 – 1918) fue reprimido violentamente en el Cauca por una liga de liberales y conservadores liderados por Ignacio Muñoz y el poeta Valencia. El poeta hizo capturar al líder indígena Quintín Lame, lo arrastró encadenado por la Calle del Puente del Humilladero y luego lo encerró, lo escupió y lo golpeó. Lo llamaba «asno montés». (El Espectador, julio 12 de 1924).
Aunque la idea de levantar muros contra los indígenas sea una genialidad moderna, las raíces del asunto son viejas y tenebrosas.
Otro Valencia pésimo fue el abuelo de la bella candidata, Guillermo León Valencia, presidente de Colombia (1962-1966), un señor dipsómano, zurumbático y muy distinguido. Tiene un lugar propio en la historia del país desde 1964, cuando bombardeó Marquetalia para «sembrar la paz» y, de paso, sofocar una protesta de campesinos que pedían un puente, veinte gallinas y dos marranos. De esa matazón nacieron las FARC, una de las guerrillas más fuertes militarmente del mundo y también una de las más torpes en lo político.
La ineptitud de las élites caucanas no se queda atrás; su inepcia es tan rancia como sus blasones y abolengos. La prueba está en que el Cauca es uno de los departamentos más atrasados de Colombia a pesar de que ha sido la cuna de 17 presidentes, «diez de los cuales nacieron en el mismo barrio y siete en la misma cuadra», precisa el exministro Aurelio Iragorri Valencia, primo de Paloma, miembro de su comité político… y vecino de la célebre cuadra, por supuesto.
Cuando se viaja por tierra, pasar de Nariño al Cauca es una experiencia traumática: dejamos atrás los laboriosos minifundios, ese «país donde el verde es de todos los colores», entramos a las yermas tierras de los patricios caucanos y nos sorprenden los mendigos tirados en las bermas de la carretera, los enormes latifundios enmontados o, en el mejor de los casos, las decenas de miles de hectáreas del monocultivo de la caña de azúcar.
Contra todo pronóstico, también hay Valencias buenos. El más destacado fue Álvaro Pío Valencia (1911-1998), tío-abuelo de Paloma, marxista, humanista y más anticlerical que Vargas Vila. Asumió la rectoría de una pequeña universidad, la Santiago de Cali, y la convirtió en una gran universidad popular. «Le tiró línea» política a un joven vecino suyo, Manuel Cepeda Vargas, el padre de Iván Cepeda.
Un día, Álvaro Pío Valencia decidió regalarles todas sus tierras a los campesinos. Los Valencia trataron de evitarlo pero fracasaron. «No regalé nada –me dijo un día–, solo les devolví sus tierras a los dueños originarios».
El otro «Valencia» bueno es Mario Laserna Pinzón, abuelo materno de Paloma, filósofo, humanista, amigo de Albert Einstein, fundador de la Universidad de los Andes, asesor de la Asamblea Constituyente y, vueltas de la vida, senador de la República con el aval de la Alianza Democrática M-19.
Corría el año de 1991. Qué tiempos aquellos, el país se desangraba como hoy, como siempre, pero a veces los líderes tenían raptos de lucidez y decidían que una constituyente exprés podía desempantanar las eternas discusiones del Congreso. Un día caían asesinados cuatro candidatos presidenciales y, al día siguiente, los guerrilleros, los liberales, los conservadores, los estudiantes y una poeta se sentaban y trazaban en 149 días una excelente constitución.
En suma, la vida y la campaña de Paloma es un compendio de historia y paradojas: empieza con las tensiones entre indios y mestizos en ese tránsito de la Colonia a la República, del encomendero al hacendado, encarnados a finales del siglo XIX en su tatarabuelo Ignacio Muñoz y su bisabuelo el poeta Valencia; hoy, ella se enfrenta al hijo de Manuel Cepeda Vargas, pupilo de marxismo de su tío-abuelo Pío Valencia; Iván Cepeda es el continuismo de un exguerrillero del M-19, el partido que avaló la curul de su abuelo paterno, Mario Laserna. Las fórmulas vicepresidenciales de ambos son «descastados»: Aída Quilcué, descastada por ser indígena, y Juan Daniel Oviedo, un «no-heterosexual», para usar la etiqueta melindrosa (casi digo maricona) de Álvaro Uribe.
Paloma Valencia puede ser la primera mujer en llegar a la presidencia… aunque llegaría encaramada en los hombros del gran protomacho, su mentor político, sosteniendo que el feminismo actual es un engendro de izquierda y otros prejuicios tan absurdos que parecen incubados en la Popayán del siglo XIX.
En las entrevistas, Paloma pasa apuros para demostrar que es una buena chica de centro, no agravar su relación con los indígenas ni con la comunidad LGBTIQ+ y mostrarse partidaria de las reformas sociales que torpedeó rabiosamente durante los últimos cuatro años.
Repite, imitando servilmente a su mentor, que Iván Cepeda fue el asesino del joven senador Miguel Uribe Turbay, y se enfurece cuando el padre del senador, Miguel Uribe Londoño, le recuerda que ella dijo que Miguel Uribe Turbay tenía «comportamientos mafiosos».
Yo recuerdo una frase suya en la noche del 7 de agosto de 2018. En la tarde, Iván Duque había pronunciado un discurso casi conciliador, tono que cayó muy mal en el ala radical del Centro Democrático, en Paloma, María Fernanda Cabal, Paola Holguín, Carlos Felipe Mejía, Fernando Londoño y otros miembros de Los Trizas, heridos en lo más hondo por Los Acuerdos de La Habana. Fue por eso que Paloma dijo en la fiesta de esa noche, muerta de la risa: «Una cosa será el gobierno de Duque y otra será el Centro Democrático».
La derecha de Uribe y Paloma, tan «moderada» como la de Abelardo, ha demostrado a lo largo del siglo su capacidad para sabotear la paz y las iniciativas sociales y atizar la guerra. Tiemblo al pensar en la manera como ella y su mentor manejarían este país.
COMUNICADO
Ante la cadena de actos terroristas ocurridos en las últimas horas, y en particular el ataque criminal contra civiles y población indígena en una vía pública del departamento del Cauca, me permito declarar:
1. Expreso mi más enérgico rechazo a estos actos de barbarie. Condeno de manera absoluta la muerte y las graves afectaciones causadas a la población civil mediante el uso de explosivos. Exijo a las autoridades desplegar todas sus capacidades investigativas para identificar, judicializar y sancionar con celeridad a los responsables de estos hechos atroces.
2. Resulta profundamente preocupante que estas acciones terroristas se presenten en regiones del sur del país donde existe un amplio respaldo ciudadano a nuestro proyecto político. Surge una inquietud legítima sobre si, además de causar daño y zozobra en la población, estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha empeñados en desestabilizar el país y entorpecer el desarrollo democrático del proceso electoral. Solicito a las autoridades esclarecer con rigor este contexto y posibles motivaciones.
3. Informo al país que nuestra campaña continuará con total normalidad. No habrá suspensiones ni aplazamientos en la agenda prevista. Hago un llamado a la serenidad y a la firmeza democrática: nada ni nadie detendrá nuestro compromiso con el país ni el ejercicio legítimo de la política.
En mi concepto personal, la única diferencia entre el ultraderechista De la Espriella y la facha Paloma Valencia, es que Paloma tiene tetas y de La Espriella no.
Ambos resultan ser un peligro iminente para la democracia y para los avances que hemos logrado, no solo en este gobierno, sino en toda la vida republicana de esta nación. Es nuevamente el uribismo paramilitar y corrupto en el poder, pero con hambre de venganza.
Juzgado de Medellín concluye que el discurso de Iván Cepeda Castro exalta las virtudes de los habitantes de Antioquia
El Juzgado Décimo Octavo Civil del Circuito de Oralidad de Medellín, Antioquia, le dio la razón al candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro, al asegurar que su discurso, pronunciado el pasado 12 de febrero en el Parque Berrío, reconoció los valores del pueblo antioqueño y se sustentó en la realidad histórica del departamento.
Álvaro Uribe se la pasa diciendo que Iván Cepeda es guerrillero, heredero de las FARC y amigo de la segunda Marquetalia pero fue a su hermano Santiago al que condenaron por paramilitar y asesino. ¡Ya es hora de callarse y aceptar que Cepeda lo derrotó! ¡Viejo paraco hijueputa!
Miguel Uribe me parecía un ser mezquino, porque desde su privilegio hundía las reformas sociales que beneficiaban a miles de colombianos.
Con todo y eso, no merecía su triste final.
Y peor aún: que utilicen sus huesos para tratar de ganar unas elecciones es lo más macabro que he visto.
Pero esto, viniendo de la derecha, no me sorprende.
A propósito de la discusión sobre algunas palabras de Iván Cepeda sobre los antioqueños y los paramilitares, recordé que alguna vez, quizás en 2003, escribí una columna para El Tiempo que se titulaba: La balacera paisa. Era un momento del país donde en el norte estaba Carlos Castaño, paisa, a la cabeza de los paramilitares; en el sur estaba Marulanda dirigiendo las Farc, paisa; y en el centro, en Bogotá, estaba Uribe, paisa, comandante en jefe de las Fuerzas Militares. Me llamó Rafael Santos y me sugirió amablemente que le cambiara el titulo, porque estigmatizaba a una estirpe, pensé que podría tener razón y lo cambié. Después me encontré con Fernando Vallejo quien me dijo que era un titulo fabuloso para una novela sobre el país y yo, en las dudas en que siempre ando, pensé que podría tener razón. Soy paisa, puro paisa, pero a veces no estoy muy orgulloso de serlo.
La oportunista Ingrid Betancourt esta vez se desbarrancó con su partidito “Verde Oxigeno”. Le fue tan mal que que perderá la personería jurídica y esta vez ella deberá regresar a París por su propia cuenta, con el rabo entre las piernas y en clase turista.
Creo que lo de Vicky fue una pesadilla que acabó hoy. Volverá al periodismo sin caérsele nada, seguirá de agitadora del odio. No sé de qué lado hace más daño. Aun así, que fresquito la quemada de este año.
Siga su propio consejo: “eleve su pensamiento crítico”. No logra engañar la inteligencia de los demás con el mandado que le pusieron a hacer: en dónde dice la Registraduría que mentí o que no es cierto que le invalidó el 62% de las firmas a su candidato?