Tengo entendido que a las personas hay que darles la libertad de hacer lo que quieran. Al final, quien quiere quedarse, se queda; quien te quiere, te respeta; quien te quiere en su vida, te mantiene cerca. Y quien quiere irse, se va.
No me lo tomo personal, pero a estas alturas uno ya sabe lo que hace, con quién lo hace y por qué. No hay excusas: los actos hablan por sí solos y no tengo por qué minimizar lo que significan.