Arbitraje maravilloso del indígena. Mañana mismo quiero que Pedro Sánchez le dé la nacionalidad española y le ponga un jet dirección Madrid. Que lo recoja Ayuso en el aeropuerto y le ponga el nombre de una calle en su honor
Hasta hoy, Francia había pasado por encima de todos sus rivales o había dado una sensación de superioridad descomunal.
Pero entonces llegó España. Le robó la pelota, la desnaturalizó, la dejó sin disparar a puerta y siendo un drama en defensa.