Mi última relación me enseñó algo duro.
Alguien puede abrazarte fuerte y aun así estar planeando una vida sin ti. No todos los que dicen "te amo" lo dicen en serio.
Soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.