🏟️ Así ha quedado el Nou Mestalla tras la instalación del último anillo de compresión 🦇
🚩 Se han colocado las banderas del club y de la Comunitat como hito de construcción 🧡
Orgulloso de seguir formando parte de esta familia.
Gracias al club, compañeros y afición por la confianza.
Seguimos! 💪 𝐀𝐦𝐮𝐧𝐭 @valenciacf! 🦇 #Dimitrievski2028#ADNVCF
No olvidéis una cosa, darlo todo puntualmente es casi peor que no darlo nunca, porque habla de que podéis, pero no queréis.
Espabilad, que entre los dueños, el del banquillo y vosotros, nos tenéis hasta los cojones
@DepCOPEValencia@hugoduro14 Sinvergüenzas!!!! Cada vez que habéis tenido la posibilidad de acercaros a Europa habéis salido a pasearos por el campo. Sólo con con que hubierais ganado en casa a Oviedo y Elche, estaríamos no en Conference, si no en Europa League, pero no habéis querido. No nos vendáis la moto
Te puedo asegurar, @LucoCortes , que la afición aguantamos a “la plantilla” mucho menos de lo que ellos aguantan a Corberán. No podemos con ellos.
Lo digo por si quieres comentárselo a los chavales a ver si espabilan y empiezan a darse cuenta de dónde cojones están
Y la mayoría de aficionados viviríamos mejor si supiéramos que los jugadores van a jugar cada partido dando el 100% de lo que tienen. Pero no les da la gana. Ya pueden dar gracias de poder jugar en MESTALLA xq no se lo merecen.
No bajar es mejor que bajar.
Jugar Conference League es mejor que no jugarla.
Jugar Uefa es mejor que no jugarla.
Sí, me alegro de triunfos muy menores porque son mejores que la alternativa, pero que me alegre no significa que los de por buenos. Vivimos momentos basura.
Había gente preguntándose por qué en el Valencia CF ningún capitán sale a mandar mensajes de valentía o coraje.
Y la respuesta es simple; no hay capitanes ni valencianistas en ese vestuario. Sólo críos y creídos que han olvidado en qué club juegan.
Son indefendibles. Todos.
@Pascu_Calabuig Qué fácil es jugar aquí en Valencia, cuando sabes que aunque te arrastres por el césped, siempre saldrá la prensa, amiga de ellos y sus representantes, para que no se hable de ellos
Del ladrillo con antena al móvil que te arruina la vida
Antes tener un móvil era como llevar un arma de defensa personal. Aquello no era un teléfono: era un adoquín con antena. Si se te caía al suelo, no se rompía el móvil; se rompía el suelo. Lo llevabas en la riñonera o en el cinturón, como un sheriff tecnológico, y cuando sonaba no era una llamada: era un acontecimiento.
El primer móvil servía para llamar. Qué locura, ¿eh? Un teléfono que servía para llamar. Ahora tienes un aparato de mil euros que hace fotos a la luna, traduce japonés, mide tus pasos y, cuando tienes que hacer una llamada importante, dice: “Sin cobertura”.
Antes llamabas y listo: “Mamá, llego tarde”. Fin. Ahora, para decir eso, tienes que desbloquear el móvil, cerrar una actualización, quitar notificaciones, abrir WhatsApp, ver 48 mensajes pendientes, contestar a un grupo que no sabes por qué sigues dentro y escribir: “Voy”. Y el autocorrector te lo cambia por: “Voy a morir”. Porque el móvil no corrige: dramatiza.
Luego llegó el SMS, literatura de supervivencia. Tenías 160 caracteres y escribías como un egipcio con prisa: “Qdms a ls 8? tkm”. Cada mensaje costaba dinero, así que pensabas antes de enviarlo. Hoy mandamos quince audios para decir “ok”. Y siempre empiezan igual: “Te mando un audio corto”. Mentira. Empieza hablando de una cita médica y termina explicando la caída del Imperio Romano.
Y las baterías… Antes cargabas el móvil el domingo y te duraba hasta Semana Santa. Podías irte a la guerra y el Nokia seguía con tres rayas. Ahora sales con el 100%, miras la hora dos veces y ya está al 63%. Abres la cámara y entra en pánico: 12%. Tiene más tecnología que la NASA, pero la batería vive como un mechero de gasolinera.
También estaban los tonos. Antes te bajabas un politono que sonaba como una orquesta atrapada en una lata y eras el rey del barrio. Ahora todos llevamos el móvil en silencio porque vivimos aterrorizados. Suena en público y parece que has cometido un delito.
Y los juegos. Antes teníamos la serpiente. Una línea comiendo cuadraditos. Y éramos felices. Ahora tenemos mundos abiertos, gráficos brutales e inteligencia artificial, pero acabamos ordenando caramelos mientras decimos: “Solo una partida”. Claro. Igual que Netflix te pregunta si sigues viendo y tú te ofendes: “Por supuesto, no me juzgues”.
Luego llegaron las cámaras. Al principio las fotos parecían hechas desde una pecera. Salías con doce píxeles y decías: “Qué calidad”. Ahora el móvil tiene cuatro cámaras, gran angular, modo noche, modo retrato y modo “te arreglo la cara porque la vida te ha tratado regular”. Y aun así seguimos sacando fotos torcidas de comida fría. Antes hacías una foto y la guardabas. Ahora haces 37 iguales, las editas y al final no subes ninguna.
Y las redes sociales remataron la faena. El móvil antes conectaba personas. Ahora conecta inseguridades. Antes llamabas para saber cómo estaba alguien. Ahora ves su historia y deduces que sigue vivo. Cambiamos el “¿qué tal?” por un like. Y si alguien no contesta, antes pensabas: “Estará ocupado”. Ahora piensas: “Ha estado en línea, ha visto mi mensaje, ha respirado y no me responde”. El móvil nos ha dado pruebas judiciales para sufrir mejor.
Antes el móvil era un aparato. Ahora es oficina, banco, cámara, televisión, agenda, tienda, mapa, casino, psicólogo malo, espía y agujero negro de tiempo. Y todos decimos: “Yo no estoy enganchado”. Claro que no. Solo lo miras al despertar, al desayunar, en el baño, andando, viendo la tele y antes de dormir.
Hemos pasado del móvil que servía para llamar al móvil que te llama a ti: con notificaciones, ofertas, alarmas, recuerdos de hace cinco años y vídeos de gente que no conoces haciendo cosas que no te importan.
El móvil ha evolucionado una barbaridad. La duda es si nosotros hemos evolucionado con él o si solo hemos cambiado el ladrillo con antena por una losa brillante que llevamos en la mano… y que, encima, nos cobra por hacernos idiotas en alta definición.
@drakulVCF Uf! Si y no.
Corberán tiene un debe muy grande en la gestión de vestuario y plantilla. Eso no se duda.
Pero tampoco se puede dudar es que desde hace años hay un ambiente en el vestuario y entorno muy acomodado y que siempre tiene excusa para no rendir
https://t.co/93JquUltk4
Qué envidia dice @hugoduro14 que juega en un equipo que tiene el triple de Copas del Rey que la Real.
No hay absolutamente NADIE dentro del club, desde vestuario a las taquillas que sea consciente de en qué club están