La bondad, aunque sea de unos pocos, puede vencer el miedo de muchos. Sed, para todos, como una Biblia abierta: que en vuestros rostros y en vuestra vida se pueda encontrar la Palabra de Dios. El amor, efectivamente, es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa. #ViajeApostólico
https://t.co/UaVM3N9hRR
Estoy impresionado por el rotundo éxito de la visita del papa León XIV a España. Ciertamente, algunos elementos de la organización eran innecesarios, especialmente la actuación de unas piezas de «Godspell»; aunque ésta no se mezcló con la adoración eucarística, fue grotesca y sólo sirvió para que aquellos que insultan al Papa todo el año lo volvieran a hacer, llamándole masón, satanista y otras «lindezas».
Siempre defenderé el «espíritu crítico» en la Iglesia católica; si no existiera, estaríamos en una secta. Yo mismo he criticado algunas cosas de este y del anterior pontificado, o sea, dando la cara y no detrás de la comodidad de un pseudónimo. Ahora bien, muchos confunden el «espíritu crítico» con el «hooliganismo crítico», y, por lo tanto, son incapaces de valorar positivamente la espectacular recepción que España está dando al Vicario de Cristo, o la amplísima cobertura mediática, o los 600.000 jóvenes que el sábado estuvieron adorando a Jesús sacramentado, o el casi millón y medio de personas que han asistido a la misa de este domingo, o que no se hable de otra cosa que de León XIV en todos los rincones de esta España tan castigada por el secularismo, el relativismo y el indiferentismo religioso.
¿Seguirá habiendo algunas cosas que no me gusten? Sí, ciertamente, como ocurre siempre en la vida, pero me he propuesto subrayar, de este viaje apostólico, todo lo que me parezca útil y bueno para la «edificación» del Cuerpo místico de Cristo.
Vídeo: @el_pais
Hay mil «batallitas» ideológicas y políticas que rodean la visita del papa León XIV a España. Lo he reflexionado y veo su aspecto positivo: su presencia no ha dejado indiferente a nadie. Este viaje apostólico era muy necesario.
¡Cristo en todas las almas y en el mundo la paz!
«Cuando hubieron comido, dijo Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Le respondió: «Sí, Señor; tú sabes que te amo».
Le dijo: «Apacienta mis corderos».
Le preguntó segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Le respondió: «Sí, Señor; tú sabes que te
Amo».
Le dijo: «Apacienta mis ovejas».
Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Pedro se entristeció de que le preguntase por tercera vez: «¿Me amas?» y le respondió: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo».
«Cuando hubieron comido, dijo Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Le respondió: «Sí, Señor; tú sabes que te amo».
Le dijo: «Apacienta mis corderos».
Le preguntó segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Le respondió: «Sí, Señor; tú sabes que te
Amo».
Le dijo: «Apacienta mis ovejas».
Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Pedro se entristeció de que le preguntase por tercera vez: «¿Me amas?» y le respondió: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo».