•La diferencia no fue lo que vieron, sino lo que interpretaron.
Las voces pueden convertirse en:
* voz de incredulidad
* voz de acusación
* voz de rechazo
* voz del Espíritu
¿Te dice eso algo?
La fe entra por el oído, pero el temor también.
“La fe viene por el oír” (Romanos 10:17).
Mucha gente muere espiritualmente por escuchar voces equivocadas.
Doce espías vieron la misma tierra; diez trajeron temor y dos trajeron fe.