curvó una comisura en una extraña sonrisa que era fruto de la timidez que lo invadía. llevó una mano a su cintura y jugueteó con los dedos sobre el cuero antes de atreverse a hablar.
“ mi señora … ¿acaso me buscábais? ”
solía provocar ese efecto en los demás, sí …
“ hasta un hombre piadoso puede verse debilitado por el jugoso encanto de esta fruta infame. ”
replicó mientras masticaba, con sus modales aún poco pulidos por la corte. ‘infame’ era la manzana, pero bien que la zampaba.
*Soltaría un largo suspiro, sacando de debajo la capa otra manzana, para ella.
No sabía si el comportamiento por su parte le causaba gracia o irritación.*
¿Te sientes más corrompido ahora?
*Bromea, dándole un mordisco a la manzana.*
no era la primera vez que contemplaba tal espectáculo, pero si la primera por parte de una mujer.
se quedó observándola sin saber muy bien cómo reaccionar. ¿acaso había algún mal aquejándola? ¿acaso …? ¡oh, de corazón esperaba que no se le hubiese metido dentro el diablo!
“ ¿qué es un hombre sin su honor? ¡que me lleve la muerte antes de romper lo que he jurado por lo más sagrado! ”
alzó un puño al cielo, tan teatral como siempre. aunque ofreciese una imagen bastante cómica, las palabras y acciones de perceval eran sinceras.
( él no sabe de estas cosas porque no hace demasiado tiempo que partió de sus humildes tierras galesas en busca de honor, pero tiene entendido que a los reyes los vota dios y por eso hay que apechugar. )
se aferró a la manzana cual mendigo que se aferra a un mendrugo de pan. se llevo la fruta a la boca lentamente, como si estuviese meditando si saciar su hambre valía perder su parcela en el reino de los cielos.
“ perdóname, padre, y apiádate de mi pecaminosa alma. ”
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“ lamento verme obligado a rechazar vuestra generosidad, my lady; mas la manzana es el fruto del pecado y su mera mención me acongoja el alma … ”
no es dramático ni nada.
“ … si os soy sincero, me muero de hambre. ¿me permitiríais darle un pequeño mordisco? »