¡Que no se preocupe! Él sólo está anticipando su regalo ante esa generosidad tan grande que le llegó cual descarga furiosa.
Insiste en demostrarle su gratitud, duplicada.
Supuso una vergüenza personal –una más a su vasta colección– admitir que, al menos en un primer instante, no fue consciente de la presencia del chico tigre.
Si bien llegar a la posición a la que había llegado dentro de la mafia más poderosa ocupó años de un arduo, incesante y +
por alguna razón.
Como no lo hizo, se tomó la libertad de entonces hacerlo él, y con un movimiento que rompió el silencio y tenía toda la intención de competir con la velocidad de la luz, lanzó a su sombra –hambrienta de carne y sangre– en contra de aquel chico ridículo que +