Un estómago con hambre, una billetera vacía, un corazón roto, pérdidas y faltas de respeto... enseñan a un hombre las lecciones de vida más importantes.
Ya estamos grandes para estar arrastrándonos por las personas que queremos. Hay que entender que si se alejan, si no te hablan, y ni se interesan por ti, hay que dejarlos ir. Tenemos mucha vida para disfrutar y gente nueva que quiere entrar.