Nunca juzgaré a una persona que se rompe y comienza a llorar por algo pequeño, porque sé muy bien que no está llorando solo por eso, sino por todo lo que ha estado aguantando hasta ese momento.
Al final del dia. Solo soy yo en mi cuarto, hablando con Dios y pidiéndole que por favor que todo me salga bien, que me de fuerza para seguir, que mejore mi vida y que me ayude con todo lo que no le cuento a nadie y solo él sabe.
Para mí, la peor parte de la vida adulta es entender que tus responsabilidades no se cancelan por lluvia, tristeza o ganas de quedarte en la cama. La vida sigue… y tú tienes que seguir con ella