+ costando. Tenía la ventaja de que la cara de malas pulgas era habitual en él, así que el esfuerzo podía camuflarse un poco, pero no demasiado.
—Al... ¿orfanato? —su voz sonó ligeramente menos combativa que de costumbre, era casi como un hilo.
La siguió, dubitativo.
Era mitad were, y los rasgos felinos no le daban una fuerza destacable, al menos en su caso. La cosa cambiaba un poco cuando se enfadaba, pero... Los sacos no le estaban inspirando una gran rabia de momento.
La capitana sonó algo más brusca y ello causó que Remy frunciera +
+ el ceño aún más que antes. Tenía muchas ganas de replicar aún peor, pero no era tan inconsciente. Resopló y se limitó a tratar de poner el saco en su hombro. Poder podía con él, pero no estaba muy seguro de ser capaz de aguantar el trayecto sin dar señas de que le estaba +
+ pero trató de mantener la calma.
—Pues estás de suerte, porque no me voy a acobardar de alguien como tú —ladeó la cabeza—. ¿Por qué te agachas? ¿Para que no te dé una patada en los cojones? Te la puedo dar igualmente.
—Podrías haberme dejado en paz y ya, pero aquí sigues, así que está claro que sabes lo que quieres.
Se crujió los nudillos en un intento (normalmente poco eficaz) de intimidar al contrario.
Entrecerró los ojos al ver que se agachaba, había un claro deje de ira en su mirada +
—¿Te crees que por ser un tío grande y feo no te voy a plantar cara si me faltas al respeto?
Tiró con rabia el trozo de pan al suelo y se acercó a encararse con el otro pirata. No mostraba signos de amedrentarse, a pesar de que aquello podía terminar muy mal para él.
+ una de ellas. Sólo cuando se ponía muy bruto era mínimamente notable. Claro que eso él no lo sabía ni lo reconocería. Agarró el saco sin saber muy bien cuánto pesaba e hizo una leve mueca antes de levantarlo.
—¿A dónde dices que hay que llevarlo?
—Y ,como no se sabe dónde están, ¿se libran de hacerlo? Les voy a pedir que me digan dónde se esconden.
Lo refunfuñó todo con escasa vocalización, en un tono que indicaba que no era lo suficientemente valiente como para transmitir sus quejas de forma clara, pero +
+ audible aun así.
Se levantó y siguió los pasos de la capitana a pesar de su visible rechazo. Resopló al ver los sacos.
—¿Te crees que necesito arrastrarlo? Lo puedo cargar perfectamente, no te preocupes.
Remy tenía sus virtudes, pero en realidad la fuerza física no era +
—A mí me han enseñado que no hay que meterse donde no te llaman.
Mentía, a él nunca nadie le ha enseñado prácticamente nada, y constantemente se mete donde nadie le requiere.
—Pues eso decía yo.
Por supuesto, todo termina con él teniendo la razón.
Que le pellizcara la mejilla hería un poco su orgullo y su bastante frágil virilidad. A cualquier otra persona le habría respondido bastante mal, pero tratándose de la capitana... Una parte de él quería +
+ revelarse contra su "autoridad", pero la otra aún no había superado ciertas cosas y... su orgullo herido no le permitía atreverse aún. Todo ello quedaba representado en su impotente reacción: la seriedad de una piedra que mira a la paloma como si estuviese pidiéndole ayuda +
Sordo no, pero tiene algunos problemas de atención.
—¿Y a ti qué coño te importa? —replicó, cuando su cerebro procesó el comentario. Él tiene su propio ritmo.
+ la paloma muriendo le revolvió un poco. Segundo, odia reconocer que se ha equivocado, y no pensaba hacerlo.
—Sólo le he dado un poco —replicó, a regañadientes—. A nadie le amarga un dulce de vez en cuando. Que espabile. Se la ve lista.
Volvió a mirar al ave con aire de duda.
Hizo el amago de retirar la cabeza cuando notó la mano ajena sobre su cabello, pero por una vez decidió no pasarse de borde y se quedó inmóvil, aunque con mala cara.
El comentario le hizo fruncir el ceño por dos motivos: primero, se sentía un poco culpable y la posibilidad de +