— ¿Qué significa esa mirada?
Se ha empezado a reír un poco, apoyado esta vez en la mesa mientras lo miraba directamente. Sabe que mañana seguramente deba lidiar con un Red enfadado, pero poco le preocupa.
— ¿Te gusta?
— Ya comeré mañana. Estoy bastante bien así.
Viéndole disfrutar de la comida. Además, estaba ya lleno... Iba a ser mejor que no se sobrepasara.
— ¿Y bien?
¿Con ganas? Vaya, una pena que no supiera eso. Tras el cambio de tema, el de cabellos morados suspiró, yendo a por la tarta.
— Ya voy. Tú quédate ahí sentadito.
— Bueno, bueno...
El más alto rió, de nuevo, a causa de sus palabras. Le causaba ternura y a la vez, le gustaba cada vez más. Se inclinó (obligado) hacia él, un beso suave dejando esta vez próximo a sus labios, pero sin intención de llegar a tocar los mismos.
Qué dramático, la verdad. Pero si así lo quiere, pues...
Se quedó riendo por la insistencia del otro por los besos, negándose por ello.
— Oblígame, pues. Aquí aunque seas mi superior, somos todos iguales.
Se acercó a dejar un beso de nuevo en su frente, con cuidado. ¡Tan tierno y gruñón! Lo iba a pasar bien con él.
— La próxima vez se pide por favor, señorito.
— ... Otro... ¿Qué, pequeñín? ¿Otro beso?
Le estaba haciendo gracia si era realmente aquello lo que buscaba. Estaba próximo a él, mirándolo con una sonrisa picaresca.