—Eh.. En el campamento dejé mis cosas, puedo ir por ellas y luego volver.
Señaló el camino donde había dejado sus pertenencias junto a las del resto de su grupo.
—— Perfecto, vamos conozco un lugar perfecto.
De paso podrían pasar más tiempo juntos.
—— ¿Traes todo lo necesario? ——. Se atrevió a lanzar la pregunta antes de encaminarse.
─── Me glorificas demasiado a este paso voy a ser toda una deidad. ───. Suspira, no obstante se siente orgulloso de tener esa imagen para él. ─── ¿A qué soy el mejor?
—¡Lo eres! Salvador del mundo, destructor de la opresión... ¡Simplemente el mejor!
Su voz se iba alzando cada vez más, callándose únicamente cuando sintió que su hablar era demasiado.
—Ah, bueno... —empezó con timidez.