No, pendeja, el profesor no te reprobó, tú y tu amiga se reprobaron solas al no estudiar. ¿Quién le va a devolver la vida al profesor inocente, que se suicidó al saber que los hombres NO podemos ganar ante una denuncia por acoso -aunque seamos inocentes-, que ahora es primero la cárcel y después la investigación? Ojalá y que la muerte del profesor Alberto Israel Jasso Cruz sirva como precedente de los abusos que muchísimas mujeres ahora ejercen en contra de los hombres, ya que una persona debe de ser inocente HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO. Los abusos de ayer de ninguna manera deben de justificar los abusos de hoy.