Jesús no se defendió ante las acusaciones falsas ni rezó por la aprobación de la sociedad.
Sabía quién era y lo que su Padre pensaba de Él.
Cuando conoces el Amor de Dios, no mendigas por la aprobación mundana.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a quién nos ofende,